Zhang Guo Lao, uno de los 8 Inmortales

Zhang Guo Lao

Zhang Guo Lao es uno de los miembros de los conocidos como Ocho sabios o inmortales y a él en concreto se le denomina Maestro del Profundo Conocimiento. Sus símbolos son el tambor de bambú en cuyo interior lleva unos palillos que usa como castañuelas y el asno, fiel acompañante de Zhang Guo Lao, que podía doblarse a sí mismo cual papel y al que solía montar de espaldas.

En la época de la Dinastía Tang afirmaba tener más de ochocientos años y haber sido Primer Ministro del Emperador Yao, uno de los tres augustos y cinco emperadores. De él se dice que representa a los ancianos por su gran sabiduría y su carácter venerable y que tenía como afición elaborar un licor de hierbas con propiedades curativas.

Era taoísta y le gustaba cantar canciones filosóficas con letras profundas en las que recriminaba a los hombres su perdición a manos de la fama, los sentimientos, deseos y fortuna. Por ello, se dice que montaba al revés a su asno, para recordarle a la gente que realmente esos avances eran retrocesos.

Vivió como ermitaño en Zhongtiao Shan en la prefectura de Heng, por lo menos durante la Dinastía Tang y quizás por ello era el más excéntrico de los Ocho Inmortales. Se le vio en muchas ocasiones haciéndose invisible, bebiendo agua de pétalos de flores venenosas, cogiendo pájaros en pleno vuelo así como marchitar flores tan solo señalándolas.

Muchas son las leyendas entorno a su figura pero quizás las más conocidas sean las siguientes.

El emperador el emperador de la dinastía Tang tenía mucha curiosidad sobre el asunto de montar el burro al revés, asique invitó a Zhang Guo Lao al jardín imperial del Palacio. El viejo montó su burro hacia atrás a lo largo de la carretera hasta el jardín real sin esfuerzo, y como al emperador le hizo gracia le dio de beber vino al burro como recompensa. Tan pronto como el burro bebió el vino, se cayó y se convirtió en un burro de papel. Asombrado, el emperador le preguntó qué había ocurrido ¿cómo era posible tamaña transformación? Zhang Guo Lao le explicó que el burro era de papel y que gracias a su magia se convertía en real. Al darle de beber vino este le hizo regresar a su estado natural. El emperador se rio de la parábola que conllevaba: “La verdad permanecerá y lo falso no durará”

En otra ocasión, la Emperatriz Wu le pidió que abandonara su carácter ermitaño y trabajara para ella en la corte como ministro. Tal fue la negación del Inmortal que fingió su propia muerte llegando incluso a corromper su cuerpo de tal manera que empezó a pudrirse. Tiempo después, se volvió a ver al anciano paseando como si nada por su montaña.

El emperador Xuanzong también intentó darle un cargo como ministro, no obstante, Zhang Guo Lao volvió a fingir nuevamente su muerte. Enfermó, volvió a la montaña y fue enterrado. Tras abrir su tumba no encontraron resto alguno.

Realmente no se sabe cuál fue su final, si es que lo tuvo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *