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Templo de Yonghe

Templo de Yonghe

Muchos son los monumentos que podemos ver en China pero si hay uno, a parte de la Muralla China, que es uno de los más importantes, ese es el Templo de Yonghe.

Es este un palacio budista construido durante el reinado de la Dinastía Qing que expresa la armonía y la paz.

Historia

Se encuentra situado en el noreste de Pekín y pertenece a la orden Geluk del budismo tibetano que ha sabido combinar, arquitectónicamente, los estilos chinos y tibetanos.

Originariamente fue residencia de los eunucos de la corte manchú para pasar luego a serlo del, por aquel entonces, príncipe Yongzheng hasta que se convirtió en hogar de los lamas de Geluk hasta la caída del Imperio.

Visita

Tiene 5 pabellones donde los visitantes depositan sus ofrendas, ya sean de sándalo o de incienso. Primero se pasa por un sendero bajo la puerta denominada de las Tres Hojas hacia el centro de la plaza Barkhor podemos visitar dos torres, la Torre de la Campana y la Torre del Tambor y que está repleto de inscripciones talladas en grandes estatuas de tortugas.

La Puerta de la Armonía nos da paso a la Sala de los Reyes Celestiales conde podemos ver una inmensa estatua del Budha Maitreya que aparece rodeado de los cuatro Reyes Celestiales. Otra sala es la Sala de Protección repleta de obras tántricas y en la que nos encontramos con el Budha de la Longevidad. La Sala de la Rueda de la Ley o la Sala del Pequeño Potala también son indispensables. En esta última están el Trono del Dalai Lama y el Trono del Panchen.

Por último podemos visitar el Pabellón de las Mil Felicidades que está repleta de tankas, sutras y donde se encuentra un Buda que regaló el emperador al Dalai Lama.

Actualmente está habitado por monjes mongoles y fue declarado Monumento Nacional en el año 1949.

LA GRAN MURALLA CHINA

¿Hay alguien que no haya oído hablar de la Gran Muralla China?

Lo dudamos, ya que es el monumento elaborado por el hombre, más largo del mundo y el que más visitas tiene al año. Además de ser el cementerio más grande que ha existido, ya que en sus inmediaciones están enterrados los más de 10 millones de trabajadores que fallecieron en su construcción. Fue declarada Patrimonio de la Humanidad en 1987 por la UNESCO y en 2007 se convirtió en una de las Nuevas Siete Maravillas del Mundo Moderno.

Dimensiones

Con más de 21.196 kilómetros (según nuevos estudios), la Muralla China atraviesa las localidades de: Gansu, Hebei, Henan, Hubei, Hunan, Jilin, Liaoning, Mongolia Interior, Ningxia, Pekín, Qinghai, Shaanxi, Shandong, Shanxi, Sichuan, Tianjin y Xinjiang y está considerada desde 2007 como una de las nuevas Siete Maravillas del Mundo Moderno.

Su altura va oscilando a lo largo del recorrido y nos encontramos con alturas de 7 ó 10 metros, mientras que su base está entre los 6 y 7 metros.

Construcción

Se construyó alrededor del siglo V a. C. para defender la frontera del Imperio Chino contra los ataques de los nómadas y su elaboración se dividió en 5 etapas: la primera durante el período de los Reinos Combatientes; la segunda bajo la dinastía Qin; la tercera bajo la dinastía Han; la cuarta, en la que hubo muy poca actividad y la quinta y última, bajo el mandato de la dinastía Ming. Y los materiales usados en su fabricación dependían de la zona en la que se encontraran construyendo: caliza, granito, ladrillo, etc.

Está compuesta de muros, atalayas, torres y fuertes desde los que se realizaban vigilancias, señas, labores defensivas e incluso comunicaciones comerciales.

Historia

Su construcción nada tuvo que ver con la premeditación. Lo que ocurrió fue más simple y casual de lo que en un primer momento parece.

La China de antes de Cristo siempre estaba sumergida en una y otra guerra entre los propios chinos, contra los mongoles, los nómadas, etc., lo que llevó a los dirigentes de las diferentes dinastías a construir murallas defensivas para intentar protegerse de los continuos ataques. Hasta que en el año 211 a.C, el emperador Qin Shi Huang unificó los territorios naciendo así lo que hoy llamamos China.

Para defender el nuevo imperio se requería más que pequeñas murallas y torres defensivas, por lo que Qin Shi Huang decidió unir todos los trechos de muralla, ya construidos, en uno sólo.

La Dinastía Ming continuó la labor y en vez de construirla como antiguamente, con tierra compactada, esta vez se utilizaron combinaciones de ladrillo y zócalos de piedra, un sistema bastante más caro pero más efectivo.

Desgraciadamente, todo tiene un límite. El vandalismo, la necesidad y el abandono, han propiciado que uno de los monumentos más importantes de la historia humana está prácticamente abandonado. Sí que se han conservado las zonas más turísticas de Pekín o de otros centros turísticos pero las partes que no se visitan asiduamente, han sido saqueadas para nuevas viviendas o manchadas con grafiti. Realmente no se sabe a ciencia cierta el alcance de los destrozos.

Lo irónico es que, una vez que la gran muralla perdió su labor defensiva, realmente, se convirtió en un símbolo de orgullo y en un icono del pueblo chino, convirtiéndose además en el sustento de millones de familias que viven de las visitas que los turistas realizan.

https://youtu.be/aaNF8lJINdQ

Curiosidades

No hace mucho tiempo, en la década de los años 70, el gobierno chino tomó la Gran Muralla como una ofensa y un recuerdo denigrante del pasado despótico de las dinastías milenarias y animó a la gente a hacer uso de los materiales de construcción como mejor les conviniera. Eso nos da una señal más de que nada perdura debido a la influencia del ser humano. Él lo construye, él lo destruye.

Como hemos dicho anteriormente, la construcción de la Gran Muralla se llevó a cabo en varias dinastías y tardó en finalizarse más de 2.000 años. En concreto desde el siglo VIII a.C hasta el año 1644.

Aunque hoy es mundialmente conocida y tenemos mucha información sobre la Gran Muralla, lo cierto es que los europeos no la conocimos hasta principios del siglo XVII cuando el jesuita Bento de Góis la pisó por primera vez.

Su punto más alto se encuentra situado en la montaña llamada Heita que está a unos 1.500 metros sobre el nivel del mar.

Fácilmente puede tener el record de visitas turísticas ya que en una ocasión más de 8 millones de turistas estuvieron en ella en un solo día.

Y, no, no se ve desde el espacio. Durante muchos años corrió el rumor de que desde la órbita terrestre, los astronautas podían ver la Gran Muralla, perfectamente y sin ningún tipo de aparato auxiliar más que su vista. Eso es totalmente falso. A pesar de su longitud, es tan estrecha que es imposible que se vea a semejante distancia.

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