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Emperatrices chinas

Hoy queremos hablaros de las emperatrices chinas. Mujeres que estuvieron en el poder y que, en algunos casos, fueron peores que los hombres que las precedieron.

Todos sabemos que la mujer en la sociedad china siempre ha estado apartada y anulada en toda la toma de decisiones o en los derechos propios de cualquier persona. Pero como siempre hay excepciones, y en China no iba a ser menos, hubo algunas mujeres que supieron imponerse y que, ya fuera mediante tretas o conspiraciones, se hicieron con el poder del país o, por lo menos, lo intentaron.

Emperatriz Wu Zetian

Una de ellas es la emperatriz Wu Zetian, que fue la única, de las que vamos a hablar, que realmente reinó como soberana. Nació en una familia aristocrática cuyo padre había sido aliado de la dinastía Tang y por lo que le concedieron el título de Duque de Taiyuan y cuya madre, la señora Yang, estaba emparentada con la dinastía Sui.

Siendo aún una niña pasó a formar parte del harén del emperador Tang Taizong y cuando este falleció lo hizo de la de hijo, el emperador Tang Gaozong, siendo concubina de segundo grado.

Estando en esos términos se hizo muy amiga de la emperatriz consorte Wang hasta el momento en el que asesinaron a su hija recién nacida. Wu culpó tanto a la emperatriz como a la primera concubina de haberlo hecho y consiguió deshacerse de ellas siendo nombrada emperatriz consorte.

Cuando el estado de salud del Emperador empezó a fallar, la emperatriz Wu comenzó su gobierno desde la sombra incrementando su poder y su leyenda.

Se dice que mató a su primogénito por enfrentarse a ella, que envenenó al Emperador y destituyó a su tercer hijo para hacerse con el poder. Para ello, asumió el nombre de Emperador Shenshen y creó la dinastía Zhou.

A la edad de 80 años fue obligada a abdicar en favor de su hijo el emperador Zhongzong, restaurando así la dinastía Tang.

Emperatriz Cixi

Otra de las mujeres que hicieron historia en China fue Cixi. Conocida como la emperatriz viuda, Cixi gobernó China durante unos años en calidad de regente.

Concubina del emperador Xianfeng fue una mujer muy fuerte y envidiada que enseguida consiguió una gran influencia en la corte.

Durante la Primera Guerra del Opio, el emperador moría dejando la regencia a las emperatrices Cixi, Sushun y Ci’an. La relación no se mantuvo durante mucho tiempo y Cixi, para proteger a su hijo el heredero, consiguió salvar la dinastía y a su hijo evitando los golpes de estado que se estaban preparando.

Desgraciadamente, su hijo murió sin descendencia y ella impuso a su sobrino de tres años de edad en el poder. Gobernó junto a Ci’an hasta la muerte de esta y, a partir de ahí, en solitario hasta que su sobrino el emperador Guangxu tuvo edad para hacerlo.

Aun así nunca dejó el poder, ya que estaba ejerciéndolo desde la sombra y, durante la primera guerra con Japón, efectuó un golpe de estado contra su sobrino que la situó de nuevo en el poder hasta su fallecimiento.

Emperatriz viuda Longyu

La emperatriz viuda Longyu fue la emperatriz consorte de Guangxu, por lo tanto, sobrina de la emperatriz Cixi.

Sus orígenes venían del clan manchú Yehenara y su matrimonio fue establecido por intereses políticos lo que provocó un rechazo de Guangxu que la dejó de lado sustituyéndola por la consorte imperial Zhen. Sin embargo, la emperatriz Longyu no se amilanó y consiguió, mediante engaños y tretas, que la nueva consorte fuera desterrada. Se hizo amiga de la emperatriz Cixi y tras la muerte de ella y de su marido (con 3 días de diferencia) se hizo con el poder.

Adoptó al que sería el emperador Xuan Tong y acometió la regencia hasta que, asesorada por su gobierno, firmó la renuncia del futuro emperador, se trasladó a la Ciudad Prohibida y dio paso a la nueva República de China.

Emperatriz Ma

Otra mujer que, en este caso, supo hacerse respetar por los hombres de una manera totalmente distinta a las anteriores, fue la emperatriz Ma, de la dinastía Ming.

Casada con el emperador Zhu, Ma fue una mujer muy sabia, honrada y humilde que siempre estuvo pendiente de su pueblo. Respetada por todos nunca quiso involucrarse en la política de su país, pero como le dijo una vez a su marido, el emperador Zhu: “Su Majestad, somos como los padres de la gente, ¿no debería investigar el bienestar de nuestros hijos?”

Recortaba gastos e intentaba almacenar todos los alimentos que podía para cuando hubiera épocas de hambruna. Ella misma era muy frugal en su alimentación para no dar un mal ejemplo a su pueblo y a su muerte, todos sus familiares escucharon estas últimas palabras:” Qué afortunados al haber nacido en el Palacio. Siempre deben ser conscientes de la vida dura de los plebeyos. Servir bien al pueblo, estar agradecido a los dioses y no desperdiciar su suerte.”

Con ello quería que su familia diera ejemplo y se mostrara humilde ante sus súbditos.

El emperador quedó tan apenado a la muerte de la emperatriz Ma que nunca volvió a casarse y mandó escribir un libro sobre y para ella.

Emperatriz Tseu Hi

Nació en el año 1835 y era hija de unos campesinos sin estudios aunque fue elegida como concubina del emperador.

Al quedarse embarazada y darle un hijo varón al emperador se convirtió en esposa de este por lo que adquirió un poder y una influencia a la que no estaba acostumbrada. Fue entonces cuando cambió su nombre a Tseu Hi y dedicó su vida al estudio de la cultura china lo que le granjeó más de una alianza inesperada.

Cuando su marido, el emperador, falleció, ella consiguió hacerse con la regencia de su primogénito y comenzó un gobierno hostil hacia los extranjeros que sólo veían beneficios de hacerse con China.

Desgraciadamente, la superioridad de los extranjeros era muy evidente y la emperatriz Tseu Hi tuvo que huir de palacio disfrazada. A su vuelta nada pudo hacer más que aceptar la nueva situación y designar como su heredero al joven Pu Yi, que se convirtió en el último emperador de China.