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Tumbas de la dinastía Ming

A unos 50 kilómetros de Pekín se encuentran una de esas bellezas que el hombre ha construido en tiempos inmemoriales: las Tumbas de la dinastía  Ming.

Se trata de un complejo compuesto por varios edificios en los que se encuentran enterrados 13 emperadores, 23 emperatrices y cientos de cortesanos y concubinas de la corte, todos pertenecientes a la Dinastía Ming.

Esta necrópolis se encuentra en un valle junto a la montaña Tianshou llegando a ocupar una extensión de 40 kilómetros cuadrados. Construidas entre los años comprendidos entre 1409 y 1609, en el año 2033 entraron a formar parte del Patrimonio de la Humanidad.

Durante más de 200 años, la necrópolis fue un lugar totalmente prohibido e intensamente guarecido para evitar los robos y allanamientos. No obstante, en el año 1956 se procedieron a excavar, sacando del lugar más de 300 piezas (oro, plata, jade…) y en 1959 se abrió para que el público pudiera contemplar cómo se realizaban los enterramientos de sus emperadores pasados. Turistas de todo el mundo recorren sus estancias a diario.

Como en la antigüedad se tenía el concepto de que cuando un emperador fallecía necesitaba llevar consigo todo lo que pudiera para sentirse como en casa en el más allá, los emperadores de la Dinastía Ming construyeron sus tumbas como verdaderos palacios adornados con todo tipo de objetos de oro, plata o jade además de vestidos de seda y, por supuesto, su séquito y concubinas, a los que mataban para acompañar a su señor en el viaje hacia el otro lado.

Estas tumbas solían constar de 3 partes: los edificios o pabellones habilitados para realizar los sacrificios necesarios para el alma del emperador y su familia; la torre de las estelas funerarias y el sepulcro que, normalmente, se encontraba sellado bajo tierra.

Las más conocidas de las 13 tumbas son las del emperador Zhu Yijung y el emperador Yongle.

La primera de ellas porque fue la primera sepultura que se abrió para su estudio; además no fue saqueada por ladrones, por lo que conservaba todos los objetos prácticamente intactos, y está compuesto por cuatro construcciones a unos 27 metros bajo el suelo.

En la del emperador Yongle también está enterrada la emperatriz Ren Xiaoxi y las 16 concubinas que se llevó en su último viaje. La entrada se realiza a través de un camino sargado con esculturas de mármol a los lados que representan a la guardia del emperador. Una vez finalizado el camino sagrado se da paso a la Avenida de los animales en la que podemos observar numerosas esculturas de diversos animales tanto fantásticos como reales.

Otra tumba muy estudiada es la del emperador Ding Ling que está formada por varias edificaciones (el Castillo Precioso, el Palacio Leng, el Palacio Subterráneo y el Pabellón Luminoso) realizadas, muchas de ellas, casi íntegramente en mármol.

Casi todos los objetos funerarios que se sacaron de esa tumba, más de 3000 piezas de oro, jade, plata, porcelana…, podemos verlas exhibidas en dos salas del recinto.

Es una parada obligada si vas a viajar Pekín ya que es una oportunidad de conocer cómo eran las cosas en los tiempos en los que los emperadores dominaban China.

Zheng He

Zheng He

Zheng He fue un eunuco de la corte imperial china de los siglos XIV y XV. Militar y marino, ha sido recordado por sus famosos viajes a través de los mares del Océano Occidental como explorador chino del emperador.

Según lo describió su familia, su constitución física distaba mucho de los castrados típicos de la corte. Era alto, de constitución y carácter fuerte y con una gran aptitud hacia el mando, lo que le valió la confianza del emperador para comandar las exploraciones que llevó a cabo a lo largo de su vida.

Biografía

Su nombre real fue Ma He, segundo hijo varón de Ma Haiji y Wen y no pertenecía a la etnia china sino a la casta semu, integrada por aquellos que no fueran mongoles ni extranjeros. De religión musulmana fue un ejemplo de respeto entre religiones, ya que aunque defendía la suya y a los suyos, siempre fue respetuoso con cualquier otra y hasta siguió sus rituales cuando la ocasión lo merecía.

Capturado y castrado en su juventud por las tropas de la Dinastía Ming, se le envió a servir a la corte de Zhu Di, el futuro emperador Yongle, quien le educó le convirtió en oficial de su ejército. Tras destacar en la batalla de Beiping de 1399, el emperador Yongle le cambió el nombre a Zheng He como agradecimiento.

El comandante de las exploraciones

Años después, en 1403, el emperador Yongle comenzó su ansia de viajar. Para ello mandó construir cientos de barcos hasta que consiguió una flota de 1.681 naves. Sus motivos pudieron ser varios, aumentar el comercio marítimo, buscar al derrocado emperador Jianwen, tener un carácter diplomático, explorar, buscar nuevas plantas medicinales, etc. pero el resultado es que sus expediciones no han dejado indiferente a nadie siglos después ya que recorrió la India, el Golfo Pérsico, el Sudeste Asiático, Ceilán, Indonesia y llegó hasta el Canal de Mozambique en África. E incluso, según algunas teorías no probadas, llegó hasta América antes que Cristóbal Colón.

Gracias a estos viajes se produjeron cambios en las relaciones diplomáticas, culturales y de comercio, lo que ayudó a China a mantener su hegemonía en la zona, demostrando su superioridad en campos tecnológicos y organizativos. Y es que sus expediciones estaban formadas por más de 30.000 hombres y cientos de barcos varias veces más grandes y resistentes que las carabelas de Colón.

La Flota

Para que nos hagamos una idea de la flota que acompañaba a Zheng He a lo largo de sus exploraciones decir que contaba con barcos del tesoro de 150 metros de longitud, barcos para transportar caballos, otros para transportar agua potable, cargueros de 77 metros de largo, barcos de guerra de 5 mástiles, patrulleras de hasta 36 metros de largo y barcos de guerra de 50 metros de largo y 5 mástiles. Algo realmente impensable para la época de la que estamos hablando.

Los 7 viajes

En total, Zheng He realizó 7 viajes a lo largo de toda su vida, la mayoría bajo el mandato del emperador Yongle.

El primero de ellos lo realizó en 1405 acompañado de 317 barcos y su objetivo era la India. El viaje duró 2 años y ayudó a mejorar las relaciones con el país vecino.

El segundo viaje se preparó tiempo después y su misión era la de devolver a los embajadores extranjeros a su país de origen. En esta ocasión no fueron tantos barcos, unos 68.

En el tercer viaje que realizaron allá por el año 1409 utilizaron 48 barcos y con él deseaban conseguir un equilibrio diplomático entre Malaka, Siam y Java, querían depositar, además, una lápida conmemorativa a los dioses Buda, Alá y una deidad hindú, como símbolo de respeto. Desgraciadamente, las cosas no salieron como esperaban y tuvieron problemas con los tamiles hindúes. A la vuelta de este viaje, se inició la construcción de la Torre de porcelana en la provincia de Nankín junto a unos fastuosos jardines con las plantas y los animales traídos en las exploraciones de Zheng He. Desgraciadamente nada ha quedado de ella ya que fue totalmente destruida en la rebelión Taiping de 1856.

El cuarto viaje les llevó a la península arábiga y África, totalmente desconocidos para ellos. Zheng He salió de puerto con 63 barcos. Aquello tampoco fue muy bien y hubo varias escaramuzas.

El quinto viaje se realizó en 1416 y querían ampliar relaciones comerciales con África. Este viaje duró 3 años y como curiosidad decir que la gran conmoción que causaron los embajadores extranjeros en la corte imperial no fue poca.

El penúltimo viaje, el sexto, simplemente se realizó para poder devolver a los embajadores a sus países de origen.

Tras un parón de unos años en los viajes debido a la muerte del emperador Yongle, su sucesor Xuande retomó los viajes exploratorios como objetivo de restaurar la tranquilidad en los mares tras haber estado tanto tiempo inactivos.

Desgraciadamente, Zheng He no regresó vivo de esta última aventura. Se puso enfermo en el camino de regreso y sus leales hombres lo arrojaron al mar. Sólo se conserva de él una tumba vacía en Semarang que, a día de hoy, se sigue manteniendo y respetando.