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Las 5 dinastías y los 10 reinos

Breve período de la historia de China en la que la inestabilidad política era la tónica diaria. Duró desde el año 907 al 960 y las cinco dinastías que reinaron durante el período fueron la Dinastía Liang, la Dinastía Tang, la Dinastía Jin, la Dinastía Han y la Dinastía Zhou.

Asimismo, más de una docena de reinos nuevos, estados independientes, fueron creados: Wu, Wuyue, Min, Chu, Han meridional, Shu anterior, Shu posterior, Jingnan, Tang meridional, Han septentrional.

Durante este período muchos fueron los pueblos invasores que se asentaron en China tales como los kitanes o los shato que llegaron, incluso, a imponer su forma de gobierno, a exigir tributos y a establecer su cultura y costumbres por encima de las tradicionales chinas.

Dinastía Liang

Zhu Wen, poderoso militar chino, consolidó su poder gracias a la dinastía Tang, hizo matar al emperador Zhaozong y fundó la Dinastía Liang siendo él mismo emperador.

Dinastía Song

Sobre el año 960, el emperador Daizu creó la Dinastía Song e inició el proceso de unificación pasando de la edad antigua a la moderna y poniendo fin a una época de tradiciones y pensamientos que ya no eran prioritarios para el gobierno. La necesidad de cambio fue más fuerte.

Dinastía Tang

Muchos no reconocieron el nuevo poder y hubo varias revueltas. Como resultado, Li Cunxu se autoproclamó emperador y fundó la Dinastía Tang. Consiguió reunificar de nuevo una parte de China.

Dinastía Jin y Dinastía Han

Poco duró la calma. Hasta que Shi Jingtang se rebeló con el gobierno establecido y fundó una nueva dinastía, la Dinastía Jin, hasta que los kitán decidieron quitarles el poder y apareció Liu Zhiyuan, que proclamó la Dinastía Han creando el régimen Han. Esta fue la dinastía de más corta vida de las cinco, puesto que un golpe en el 951 llevó a la entronización del general Guo Wei y al comienzo de la dinastía Zhou.

Zhao Kuangyin y su sucesor Zhao Kaungyi serían los encargados de acabar con los malestares políticos derrotando a todos los enemigos y reunificando China, completamente, sobre el año 980.

Como hemos visto, fue una época convulsa de la historia de China que nos demuestra que el deseo de poder es capaz de cometer traiciones, asesinatos, genocidios y de acabar con una cultura, unas costumbres y unas tradiciones arraigadas durante siglos, simplemente, por el hecho de gobernar.

Dinastía Han

Si hay una dinastía en China que dejó una huella cultural fue la dinastía Han que precedió al conocido como período de los Tres Reinos y que duró varios siglos, desde el año 206 a.C hasta el 220 d.C.

Dinastía Han

Durante esta etapa, la filosofía adquirió gran importancia a través del confucionismo, se inventó el papel, se estableció la Ruta de la Seda, la población creció, el imperio se expandió, etc. En resumen, fue un época de mejoras en todos los ámbitos que no estuvo también exento de revueltas tanto internas como externas.

Coincidieron en el momento temporal con otra de las civilizaciones más importantes, los romanos. Y aunque no se relacionaron mucho directamente, sí que lo hicieron a través del comercio intercambiando oro y plata por productos como seda o especias.

Período Wen y Jing

El primer emperador de la dinastía Han fue Liu Bang, conocido también como Gao, que consiguió derrocar al anterior emperador Xiang Yu y con él a la dinastía Qing. Su objetivo, al igual que el de sus sucesores, por un tiempo al menos, fue que el pueblo chino viviera libre de guerras, con una estabilidad económica, social y cultural unificada y con una política de poca intervención en la sociedad civil. Este período de tranquilidad se ha denominado reino de Wen y Jing, por el nombre de los emperadores que lo llevaron a cabo.

Además, se produjo un cambio de religión, llevado a cabo por el emperador Wu en el que el taoísmo quedó relegado a un segundo plano y el confucionismo se convirtió en la religión oficial de China.

Desaparición

Desgraciadamente, como en todas las civilizaciones, las ansías y la acumulación de poder provocó enfrentamientos entre los campesinos y los terratenientes originándose rebeliones como la de los Turbantes Amarillos. Al final, el ejército tomó cartas en el asunto y acabó haciéndose con el poder hasta el final de la dinastía Han que se produjo cuando Dong Zhuo, comandante del ejército, puso de títere al emperador Xian Di y llevó desde la sombra el gobierno de China. Debido a ello, China quedó dividida territorial y políticamente durante más de 50 años.

Dinastía Tang

Ya hemos hablado en anteriores post de distintas dinastías pero no por ello podemos dejar pasar a la Dinastía Tang que hizo que China viviera uno de sus momentos de mayor esplendor.

Historia

Tras haber caído la Dinastía Han, allá por el año 220 d.C., el país se pasó por momentos de incertidumbre y caos que llevaron años más tarde, sobre el 589, a que se reunificara bajo la Dinastía Sui. Gracias a ello la estabilidad volvió a aparecer en China hasta que uno de sus miembros, Yang Di, un déspota que casi acaba de nuevo con todo, fue derrotado por Li Shimin que, junto a su padre, fundó la Dinastía Tang.

Época dorada

Fue una de las edades doradas de China. Destacaron en el arte y la literatura y en el gobierno implantaron un sistema administrativo diseñado para captar a los mejores, de hecho, se exigía que supieran artes marciales y normalmente eran poetas y/o escritores no militares.

Li Shimin

Como en todas las Dinastías, en la Dinastía Tang muchos fueron los miembros que la gobernaron pero quien destacó sobre los otros fue, sin duda, Li Shimin, al que pueblo adoraba por ser realmente bueno y al que se recuerda como un emperador grandioso.

23 años fue los que estuvo en el poder. En concreto desde el año 626 hasta su muerte acontecida en el 649. Y para ello tuvo que quitarle el trono a su padre y matar a sus hermanos. Pero lo que mal empezó llevó un camino recto y estable que le dio a la China del momento el empuje que le hacía falta.

Fin de una era

Años más tarde, a lo largo del siglo VIII, la inestabilidad económica y política llevó al declive de la Dinastía Tang y originó el comienzo de lo que se ha denominado como el período de las Cinco Dinsatías y los Diez Reinos. La Dinastía Tang llegó a su fin en el siglo X.

LA GRAN MURALLA CHINA

¿Hay alguien que no haya oído hablar de la Gran Muralla China?

Lo dudamos, ya que es el monumento elaborado por el hombre, más largo del mundo y el que más visitas tiene al año. Además de ser el cementerio más grande que ha existido, ya que en sus inmediaciones están enterrados los más de 10 millones de trabajadores que fallecieron en su construcción. Fue declarada Patrimonio de la Humanidad en 1987 por la UNESCO y en 2007 se convirtió en una de las Nuevas Siete Maravillas del Mundo Moderno.

Dimensiones

Con más de 21.196 kilómetros (según nuevos estudios), la Muralla China atraviesa las localidades de: Gansu, Hebei, Henan, Hubei, Hunan, Jilin, Liaoning, Mongolia Interior, Ningxia, Pekín, Qinghai, Shaanxi, Shandong, Shanxi, Sichuan, Tianjin y Xinjiang y está considerada desde 2007 como una de las nuevas Siete Maravillas del Mundo Moderno.

Su altura va oscilando a lo largo del recorrido y nos encontramos con alturas de 7 ó 10 metros, mientras que su base está entre los 6 y 7 metros.

Construcción

Se construyó alrededor del siglo V a. C. para defender la frontera del Imperio Chino contra los ataques de los nómadas y su elaboración se dividió en 5 etapas: la primera durante el período de los Reinos Combatientes; la segunda bajo la dinastía Qin; la tercera bajo la dinastía Han; la cuarta, en la que hubo muy poca actividad y la quinta y última, bajo el mandato de la dinastía Ming. Y los materiales usados en su fabricación dependían de la zona en la que se encontraran construyendo: caliza, granito, ladrillo, etc.

Está compuesta de muros, atalayas, torres y fuertes desde los que se realizaban vigilancias, señas, labores defensivas e incluso comunicaciones comerciales.

Historia

Su construcción nada tuvo que ver con la premeditación. Lo que ocurrió fue más simple y casual de lo que en un primer momento parece.

La China de antes de Cristo siempre estaba sumergida en una y otra guerra entre los propios chinos, contra los mongoles, los nómadas, etc., lo que llevó a los dirigentes de las diferentes dinastías a construir murallas defensivas para intentar protegerse de los continuos ataques. Hasta que en el año 211 a.C, el emperador Qin Shi Huang unificó los territorios naciendo así lo que hoy llamamos China.

Para defender el nuevo imperio se requería más que pequeñas murallas y torres defensivas, por lo que Qin Shi Huang decidió unir todos los trechos de muralla, ya construidos, en uno sólo.

La Dinastía Ming continuó la labor y en vez de construirla como antiguamente, con tierra compactada, esta vez se utilizaron combinaciones de ladrillo y zócalos de piedra, un sistema bastante más caro pero más efectivo.

Desgraciadamente, todo tiene un límite. El vandalismo, la necesidad y el abandono, han propiciado que uno de los monumentos más importantes de la historia humana está prácticamente abandonado. Sí que se han conservado las zonas más turísticas de Pekín o de otros centros turísticos pero las partes que no se visitan asiduamente, han sido saqueadas para nuevas viviendas o manchadas con grafiti. Realmente no se sabe a ciencia cierta el alcance de los destrozos.

Lo irónico es que, una vez que la gran muralla perdió su labor defensiva, realmente, se convirtió en un símbolo de orgullo y en un icono del pueblo chino, convirtiéndose además en el sustento de millones de familias que viven de las visitas que los turistas realizan.

https://youtu.be/aaNF8lJINdQ

Curiosidades

No hace mucho tiempo, en la década de los años 70, el gobierno chino tomó la Gran Muralla como una ofensa y un recuerdo denigrante del pasado despótico de las dinastías milenarias y animó a la gente a hacer uso de los materiales de construcción como mejor les conviniera. Eso nos da una señal más de que nada perdura debido a la influencia del ser humano. Él lo construye, él lo destruye.

Como hemos dicho anteriormente, la construcción de la Gran Muralla se llevó a cabo en varias dinastías y tardó en finalizarse más de 2.000 años. En concreto desde el siglo VIII a.C hasta el año 1644.

Aunque hoy es mundialmente conocida y tenemos mucha información sobre la Gran Muralla, lo cierto es que los europeos no la conocimos hasta principios del siglo XVII cuando el jesuita Bento de Góis la pisó por primera vez.

Su punto más alto se encuentra situado en la montaña llamada Heita que está a unos 1.500 metros sobre el nivel del mar.

Fácilmente puede tener el record de visitas turísticas ya que en una ocasión más de 8 millones de turistas estuvieron en ella en un solo día.

Y, no, no se ve desde el espacio. Durante muchos años corrió el rumor de que desde la órbita terrestre, los astronautas podían ver la Gran Muralla, perfectamente y sin ningún tipo de aparato auxiliar más que su vista. Eso es totalmente falso. A pesar de su longitud, es tan estrecha que es imposible que se vea a semejante distancia.

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SHI CHENG, CIUDAD BAJO EL AGUA

Hay una ciudad en China que parece sacada de un libro de misterio y no porque en ella hayan ocurrido desgracias o cosas malas, sino simplemente porque el estado en el que se encuentra nos hace preguntarnos por sus antiguos habitantes, su historia, su arquitectura, etc…

Estamos hablando de la Ciudad León o Shi Cheng que fue fundada hace más de 1.300 años bajo el mandato de la dinastía Han. Curiosamente, hoy en día, es más una atracción turística que un objeto de investigación.

La historia de Shi Cheng no es trágica ni violenta ni está rodeada de maldiciones y misterios. Lo que ocurrió para que esta preciosa ciudad china acabara bajo el fondo del Lago de las Mil Islas es que las máximas autoridades decidieron inundar la zona para el Proyecto de la Presa del Río Xinan y la estación hidroeléctrica de Xinanjiang.

La ciudad, a una profundidad de entre 26 y 40 metros y con una ocupación de aproximadamente 62 estadios de fútbol, fue inundada en 1959 ante la necesidad crear un lago y una presa que abastecieran a la zona. Y dicho y hecho, se desalojaron a las 290.000 personas que vivían allí y que tuvieron que ser trasladadas a otra residencia.

Lo curioso de la ciudad no es que esté sumergida, que eso le ha ocurrido a otras, sino el estado de conservación en que se mantiene en esas condiciones. Es increíble ver como las casas, calles y templos permanecen tal y como estaban antes de la inundación, aunque aún queda mucho por explorar y no se sabe a ciencia cierta cómo estará en su totalidad.
Si quieres ir a visitar esta maravilla de atracción turística, lo primero que debes es hacer un curso de submarinismo que te permita bajar hasta lo estrictamente razonable y permitirnos sorprender por la enorme cantidad de cosas que se esconden en las profundidades. O esperar a que pongan un submarino turístico para la visita.

De todas formas, lo que nunca deja de sorprendernos es la capacidad que tiene la naturaleza para salvaguardar ciertas cosas. Por ello, si te interesan estos temas, visita nuestras antigüedades chinas en Subastas Darley.