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Templo de Yonghe

Templo de Yonghe

Muchos son los monumentos que podemos ver en China pero si hay uno, a parte de la Muralla China, que es uno de los más importantes, ese es el Templo de Yonghe.

Es este un palacio budista construido durante el reinado de la Dinastía Qing que expresa la armonía y la paz.

Historia

Se encuentra situado en el noreste de Pekín y pertenece a la orden Geluk del budismo tibetano que ha sabido combinar, arquitectónicamente, los estilos chinos y tibetanos.

Originariamente fue residencia de los eunucos de la corte manchú para pasar luego a serlo del, por aquel entonces, príncipe Yongzheng hasta que se convirtió en hogar de los lamas de Geluk hasta la caída del Imperio.

Visita

Tiene 5 pabellones donde los visitantes depositan sus ofrendas, ya sean de sándalo o de incienso. Primero se pasa por un sendero bajo la puerta denominada de las Tres Hojas hacia el centro de la plaza Barkhor podemos visitar dos torres, la Torre de la Campana y la Torre del Tambor y que está repleto de inscripciones talladas en grandes estatuas de tortugas.

La Puerta de la Armonía nos da paso a la Sala de los Reyes Celestiales conde podemos ver una inmensa estatua del Budha Maitreya que aparece rodeado de los cuatro Reyes Celestiales. Otra sala es la Sala de Protección repleta de obras tántricas y en la que nos encontramos con el Budha de la Longevidad. La Sala de la Rueda de la Ley o la Sala del Pequeño Potala también son indispensables. En esta última están el Trono del Dalai Lama y el Trono del Panchen.

Por último podemos visitar el Pabellón de las Mil Felicidades que está repleta de tankas, sutras y donde se encuentra un Buda que regaló el emperador al Dalai Lama.

Actualmente está habitado por monjes mongoles y fue declarado Monumento Nacional en el año 1949.

Palacio budista de Potala en Lhasa

El Palacio de Potala es, para los budistas tibetanos, se trata de un lugar sagrado al que miles de personas acuden cada día en busca de la paz que emana.

Localización

Se encuentra en la montaña Hongshan en Lhasa, capital del Tíbet, y ha sido, hasta su exilio, la residencia de los últimos Lamas. Su construcción se realizó en el año 631 aunque luego estuvo varios siglos abandonado hasta que el siglo XVII, Lobsang Gyatso, el quinto Dalai Lama, lo reconstruyó.

El Palacio

El Palacio tiene 410.000 metros de área y 130.000 metros cuadrados construidos distribuidos en 13 pisos a los que se accede a través de una escalera en zigzag que lleva a la Puerta del Este. A continuación pasamos por un pasilla hasta una magnífica terraza de 1.600 metros desde la cual tenemos unas increíbles vistas. La terraza está junto al Pabellón Blanco, antigua residencia del Dalai Lama.

Dentro del Pabellón Blanco se encuentra el Salón Oriental que, antiguamente, servía de salón de celebraciones políticas y el Salón de la Luz Solar en el que estuvieron las alcobas de los Dalai Lama XIII y XIV y donde hacían la vida normal del día a día. Actualmente, en este último salón se exhiben todo tipo de artículos antiguos tales como estatuas de buda y teteras de oro, relojes extranjeros, sutras, etc.

Separado, por un patio, nos encontramos con el Pabellón Rojo. Dedicado casi exclusivamente a las actividades religiosas y donde se encuentran los stupas (restos) de los Dalai Lama. Además, podemos encontrar que se exhiben distintos tipos de reliquias, joyas, documentos, antigüedades, etc.

Uno de sus salones es el llamado Salón Occidental que está prácticamente dedicado al V Dalai Lama y donde se le hacen las tradicionales ofrendas. También podemos visitar el Salón de Tres Mundos donde podemos ver el retrato del emperador Qianlong, la estatua de Avalokitesvara, construida con 10.000 onzas de plata. A continuación nos encontramos con la gruta del Rey de Dharma, un salón de 27 metros cuadrados y en el que hay varias figuras de princesas.

Los tejados están realizados en cobre y pintadas de oro, lo que les confiere un resplandor que se aprecia a varios kilómetros de la zona.

Patrimonio cultural

Dentro de las paredes que rodean todo el Palacio de Potala se encuentra un gran patrimonio cultural entre murales, pinturas de tangka, documentos escritos a mano, una colección de sutras, más luego infinidad de objetos de oro, cobre, plata, hierro entre armas, joyas o libros. Por ello, en el año 1994, la Unesco otorgó al conjunto completo la clasificación de Patrimonio de la Humanidad.

Hoy en día

Ningún monje budista pasea ya por los pasillos del Palacio de Potala ya que ahora se ha convertido en un Museo debido al exilio provocado por las diferencias con China.

Pero lo que no ha perdido es la curiosidad y devoción de los miles de turistas diarios que recorren sus instalaciones. Eso sí, al tratarse de un lugar protegido, las visitas están muy controladas y sólo se deja 1 hora para la visita. Además hay que tener en cuenta que estamos en un lugar sagrado por lo que nuestra vestimenta debe acompañar la situación.

Realmente uno de esos lugares que deberían estar en nuestra lista de “Lugares que visitar antes de morir”.