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Templo de Yonghe

Templo de Yonghe

Muchos son los monumentos que podemos ver en China pero si hay uno, a parte de la Muralla China, que es uno de los más importantes, ese es el Templo de Yonghe.

Es este un palacio budista construido durante el reinado de la Dinastía Qing que expresa la armonía y la paz.

Historia

Se encuentra situado en el noreste de Pekín y pertenece a la orden Geluk del budismo tibetano que ha sabido combinar, arquitectónicamente, los estilos chinos y tibetanos.

Originariamente fue residencia de los eunucos de la corte manchú para pasar luego a serlo del, por aquel entonces, príncipe Yongzheng hasta que se convirtió en hogar de los lamas de Geluk hasta la caída del Imperio.

Visita

Tiene 5 pabellones donde los visitantes depositan sus ofrendas, ya sean de sándalo o de incienso. Primero se pasa por un sendero bajo la puerta denominada de las Tres Hojas hacia el centro de la plaza Barkhor podemos visitar dos torres, la Torre de la Campana y la Torre del Tambor y que está repleto de inscripciones talladas en grandes estatuas de tortugas.

La Puerta de la Armonía nos da paso a la Sala de los Reyes Celestiales conde podemos ver una inmensa estatua del Budha Maitreya que aparece rodeado de los cuatro Reyes Celestiales. Otra sala es la Sala de Protección repleta de obras tántricas y en la que nos encontramos con el Budha de la Longevidad. La Sala de la Rueda de la Ley o la Sala del Pequeño Potala también son indispensables. En esta última están el Trono del Dalai Lama y el Trono del Panchen.

Por último podemos visitar el Pabellón de las Mil Felicidades que está repleta de tankas, sutras y donde se encuentra un Buda que regaló el emperador al Dalai Lama.

Actualmente está habitado por monjes mongoles y fue declarado Monumento Nacional en el año 1949.

MITOLOGÍA CHINA

Al igual que el resto de mitologías, la mitología china, está fuertemente arraigada a la Filosofía y Religión del país. Por explicarlo de alguna manera, es el conjunto de relatos o historias fantásticas que quisieron explicar las grandes incógnitas de la creación del universo y el origen del hombre.

Su origen es indoeuropeo, como se puede comprobar al asemejarlo con mitologías griegas, eslavas o germanas. Y, aunque no existen libros dedicados exclusivamente a la mitología china, los relatos que la componen se encuentran en las diferentes obras de Historia, Poesía y Filosofía de taoístas, moístas y confucionistas.

En la mitología china se explica que al principio de todo no había más que tinieblas y caos en el universo, el cual tenía forma de huevo. Dentro de ese huevo se estaba gestando Pangu. Pasado el tiempo oportuno, Pangu despertó como un gigante y al estirarse separó el huevo en dos partes los cuales formaron el cielo y la tierra.

Durante 18 años estuvo sosteniendo las partes del huevo por miedo a que volvieran a cerrarse. Pasado ese tiempo y, agotado por el esfuerzo, se derrumbó en la tierra y de él comenzaron a surgir los elementos que componen nuestro mundo, incluidos los hombres.

De todas formas, tanto en esta, como en otras civilizaciones, hay versiones totalmente distintas que se han ido modificando a lo largo de la historia. Y de hecho, muchas de las creencias de los chinos se han basado en principios cósmicos, otorgando la creación del universo a la unión de las tres esferas primordiales: tian (cielo), di (tierra) y ren (personas) y utilizando el feng shui para que hubiera un equilibrio entre los tres.

Como toda mitología que se precie, la china tiene sus dioses, diosas y semidiosas particulares. Algunos, aunque la lista es mucho más larga, son:

Nüwa, diosa que selló el cielo con piedras de colores dando así origen al arco iris.

Yu el Grande, fue el primer emperador de la dinastía Xia y regulaba el curso de los ríos.

 Zhu Rong, dios del fuego.

 Fuxi, inventó la escritura, la caza y la pesa. Se decía que era esposo o hermano de Nüwa.

Pangu fue quien separó el cielo de la tierra.

Huang Di, también denominado el Emperador Amarillo. Es el ancestro de la civilización china.

El Emperador de Jade, gobernante del Cielo y de la Tierra.

Los ocho inmortales: Lan Caihe, Zhongli Quan, He Xiangu, Li Tieguai, Cao   Guojiu, Han Xiangzi, Lü Dongbin y Zhang Guo Lao.

Bi Fang, el dios del fuego.

Hotei, llamado el Buda sonriente, dios de la felicidad y la abundancia.

Aparte de los dioses, los chinos siempre han respetado y venerado la naturaleza y creían que tanto montes y colinas tenían almas. También creyeron que la felicidad era enviada por los dioses desde los cielos a modo de viento y agua. Y otras tantas leyendas que os animamos a conocer ya que su cultura y sus ideas son fascinantes.

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EL GRAN BUDA DE LESHAN Y LA MONTAÑA EMEISHAN

Uno de los lugares más espirituales y sagrados de China se encuentra en la provincia de Sichuan. Se trata de la montaña Emeishan, famosa también por sus increíbles paisajes en las que moran una décima parte de las especies animales y más de 3.000 plantas diferentes de China.

Fue aquí, en esta montaña,­ donde se edificó en el siglo I el primer templo budista de China y, en lo más alto de la montaña, coronándola, se encuentra el templo de Wanniansi (siglo IV) conservado perfectamente pese al paso de los siglos y el clima húmedo reinante en la zona.

En su interior podemos admirar los 307 budas de hierro que lo complementan y la gran estatua de Samantabhadra montado en un elefante cuyo peso ronda las 62 toneladas y que lleva en pie desde el año 980.

Curiosamente, cerca de la zona, se encuentra una de las tres escuelas de Artes Marciales más importantes de China.

A poca distancia de la montaña, se encuentra el Gran Buda de Leshan.

Tallada en la misma montaña, la estatua tiene tales dimensiones que se la considera la más grande de Buda realizada con estas características. Representa a un Buda Maitreya con las manos apoyadas sobre las rodillas.

Fue esculpido durante 90 años y su diseño fue llevado a cabo por el monje Haitong en el siglo VII. Construido durante la dinastía Tang, está tallado en la confluencia de tres ríos: Min Jiang, Dadu y Qingyi y el motivo de ello fue intentar que Buda aplacara la fuerza de las aguas y permitiera navegar a los barcos.

Sus dimensiones son: 71 metros de altura, 28 metros de ancho, de hombro a hombro y 15 metros la cabeza.

El conjunto de la montaña de Emeishan y el Gran Buda de Leshan fueron considerados por la Unesco en 1996 Patrimonio de la Humanidad. En 1962, el Buda tuvo que ser restaurado debido a fisuras y huecos debido a la exposición de la talla a las inclemencias del templo.

Tal y como dice un dicho de la zona: “La montaña es Buda y Buda es la montaña”.

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