LOS REINOS COMBATIENTES

Una de las épocas más importantes en la historia de China es la que se denomina de los Reinos Combatientes.

Fue una época que duró unos 250 años en el siglo V a.C. y se produjo cuando la región se dividió en 8 estados que eran beligerantes entre ellos. Y, aunque pueda parecer contradictorio, este momento de la historia propició el surgimiento de nuevas corrientes religiosas y filosóficas como el confucianismo, el taoísmo, el mohismo o el legalismo, aunque, en muchas ocasiones, las directrices las establecía el gobernante del momento. De hecho, el emperador Qin hizo quemar todos los escritos que no tuvieran que ver con la corriente del legalismo que él quería imponer.

Igualmente hubo un auge en la proliferación de nuevas tecnologías implantadas para la guerra, tales como nuevas armas, carros de guerra y herramientas de diversa índole propiciadas por el fin del uso del bronce y el comienzo del hierro.

Gracias a la división de los territorios, el comercio tuvo un gran auge. La necesidad de comerciar con otros reinos diferentes de los que se estaba en guerra, hizo que los gobernantes miraran más allá de sus fronteras para impulsar su economía, mayoritariamente mermada por las batallas.

Se realizaron muchos proyectos constructivos pero el que tuvo mayor relevancia para la historia fue el comienzo de la construcción de la Gran Muralla China.

El famoso libro de “El Arte de la Guerra” de Sun Tzu se escribió en este período. Y es que durante aquella época se mejoraron las estrategias militares y los guerreros eran entrenados sin descanso para mejorar sus tácticas.

En el año 221 a.C, el emperador Qin ponía fin a esta etapa de los Reinos Combatientes cuando terminó de unificar China en un solo territorio. Comenzó así la dinastía y el período Qin.

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