El último Emperador de China: Xuantong o Niño Puyi.

La mayoría de nosotros recuerda haber visto en el cine o en la TV la película de Bertolucci titulada “El Último Emperador” que narraba la triste vida del pequeño Puyi, pero tras esa historia ficticia en muchos detalles, se encuentra la verdadera historia del último Emperador de China: Xuantong o Niño Puyi.

Nacimiento

Pinyin-Puyi nació el 07 de febrero de 1906 en Pekín hijo del príncipe Chun y envuelto en un complot para acceder al poder ya que el emperador Guangxu había sido apartado del poder por su tía, la emperatriz Cixi. Ésta designó a un muchacho llamado P’u-Tsun, hijo del favorito de la emperatriz. Desgraciadamente, ese favor lo perdió en la Rebelión de los Bóxers así que la emperatriz le prometió al hermano de Guangxu, el príncipe Chun, que si tenía un hijo varón ocuparía el alto mandato de Emperador.

Y así es como Puyi se convirtió en heredero al trono y en Emperador más pronto de lo que hubiera deseado. La pronta muerte de Cixi y de Guangxu hizo que a la edad de 3 años se le nombrara Emperador en una gran ceremonia de entronización, que según contaba él años después, arruinó con sus llantos.

Desde entonces Puyi vivió recluido en la Ciudad Prohibida, sin infancia, sin familia y rodeado de guardias y eunucos que lo adoraban y lo trataban como a una divinidad. Fue educado en el rígido protocolo chino y su relación con los demás siempre fue distante.

Reinado

A raíz de la muerte de su madre en 1921, Puyi empezó a tomar las riendas de su vida rompiendo con los convencionalismos que le rodeaban. Eligió como esposa a Wan Rong dando por sentado que había llegado a la mayoría de edad y estaba preparado para gobernar a su pueblo.

Cansado de las mentiras y la corrupción que le rodeaba y tras varios incidentes, Puyi decidió expulsar a los eunucos de la Ciudad Prohibida quienes se levantaron en rebelión. Gracias a su educación con su preceptor inglés, Reginald Johnston, supo capear el temporal y la rebelión se disolvió sin más incidentes.

Exilio

Su vida transcurrió sin más inquietudes hasta que en 1924, Feng Yuxiang, llamado El Señor de la Guerra tomó el control total de Pekín y lo exilió. Puyi se estableció en Tianjin, territorio bajo el mandato del Imperio Japonés, quien lo nombró emperador de Manchukuo, eso sí, con poderes muy limitados.

Consciente de su papel irrisorio, Puyi se convirtió en un adicto a la morfina y el opio y cuando, en 1945, los rusos invadieron Manchuria pasó 10 años en la cárcel durante los cuales fue tratado como traidor a su país.

Últimos años de vida

Salió en 1959 y pasó a trabajar primero en el Jardín Botánico de Pekín como jardinero y luego como archivista en la Biblioteca Nacional de Pekín. Murió el 17 de octubre de 1967 de cáncer renal, uremia e Insuficiencia cardíaca.

Según palabras de su preceptor, el profesor Johnston, Puyi: “Parece estar físicamente robusto y bien desarrollado para su edad. Es un chico muy ‘humano’, con vivacidad e inteligencia y un entusiasta sentido del humor. Más aún, tiene excelentes modales y está totalmente libre de arrogancia. Aunque el emperador no parece haber sido malcriado aún, por las tonterías y futilidades que lo rodean, me temo que no hay esperanza de que resulte ileso de los peligros morales a través de los próximos años de su vida, años muy críticos necesariamente para un muchacho en su temprana adolescencia, a menos que él pueda ser alejado de la influencia de las hordas de eunucos y otros funcionarios inútiles que actualmente son casi sus únicos acompañantes. Estoy inclinado a pensar que el mejor curso de acción es seguir en el interés propio del muchacho, sería sacarlo de la perjudicial atmósfera de la Ciudad Prohibida y enviarlo al Palacio de Verano. Ahí sería posible para él vivir una vida mucho menos artificial y más feliz de la que puede bajo las presentes condiciones“.

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