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La Porcelana China

En este post os vamos a hablar de uno de los secretos mejor guardados, durante siglos, de la civilización china: la fabricación de la porcelana china.

Objeto de deseo desde que los occidentales viajaron las primeras veces a Oriente, la porcelana china es un material cerámico muy compacto, frágil pero resistente, impermeable y, generalmente, blanco que se ha elaborado de manera artesanal desde tiempos inmemorables.

La fabricación de la porcelana china

Utilizado en China, sobre todo, para la fabricación de vajillas, esculturas o elementos decorativos, las primeras noticias que tenemos de ella datan de los siglos VII y VIII y mundialmente conocida desde que Marco Polo conoció su existencia y la quiso llevar a occidente.

El resultado se consigue tras haber realizado un complejo proceso de cocción en el que se mezclan caolín, feldespato y cuarzo y al que se pasa por 3 cocciones a temperaturas que oscilan entre los 700 y los 1450 grados. Las piezas eran pulidas, expurgadas, tamizadas, molidas y esmaltadas con sumo cuidado y por trabajadores especializados.

Su industrialización vino de la mano del emperador Kangxi cuando este se dio cuenta del potencial económico que le podría suponer y creó la ciudad de Jingdezhen. Allí construyó fábricas y edificios suficientes para albergar a los más de 3.500 hornos y un millón de trabajadores que elaboraban sin descanso la porcelana china. Cada uno de los trabajadores tenía una ocupación concreta y nadie sabía lo que hacía el trabajador de al lado hacía, así el secreto se mantendría intacto.

El elevado precio que adquirieron las porcelanas chinas hizo que fueran piezas exclusivas en occidente, lo que dio lugar a la lucha por ver quién era capaz de conseguir la fórmula y así abaratar la producción. Tuvieron que pasar siglos y miles de intentos fallidos hasta que los chinos dijeron su fórmula secreta.

Su valor

Hoy en día, siguen siendo piezas de incalculable valor, sobre todo las que están selladas como “Fabricadas en Jingdezhen” y puede verse su proceso de elaboración en el Museo de la Historia de la Cerámica sito en Jingdezhen.

Nosotros, en Subastas Darley, os ofrecemos la oportunidad de haceros con alguna de las piezas más bellas de cerámica china como estas. Si queréis conseguir alguna, sólo tenéis que entrar en nuestra web y pujar para que sea vuestra. No os arrepentiréis.

La Dinastía de la cultura china del emperador Kangxi

Kangxi

Aunque realmente se trate del nombre del emperador Kangxi, se ha pasado a llamar dinastía por los 61 años de reinado que tuvo.

El emperador Kangxi nació en el seno de la Dinastía Qing, última dinastía imperial china, de origen manchú allá por el año 1654.

Fue uno de los emperadores más importantes de la historia china y muy querido y conocido por el esplendor cultural que hubo durante su mandato.

Tras la muerte de su padre a los 22 años de viruela, Kangxi pasó a gobernar bajo la regencia de Ebilun, Suksaha, Soni y Oboi hasta que en el año 1669 pasó a ejercer el poder absoluto.

Kangxi, tuvo que librar la Guerra de los Tres Feudos, lidiar con los rusos y los tibetanos y enfrentarse a una larga penuria económica que venía de la antigua dinastía Ming.

Pero también consiguió un gran desarrollo cultural y artístico, una grandiosa expansión territorial y supo consolidar el poder de la nueva dinastía.

Gobierno

En los 61 años que estuvo al frente del gobierno hizo que se escribiera la vasta Historia de los Ming, la mayor enciclopedia en chino de la historia, la Síntesis de escritos e ilustraciones del pasado y el presente, el Diccionario de Kangxi, cumbre de la lexicografía china o la Poesía Tang Completa.

Fundó los talleres imperiales de Pekín, donde artistas y artesanos se dedicaban a la pintura, la cerámica, los ornamentos y todo tipo de artes plásticas.

De hecho, la porcelana de esa época está considerada la mejor documentada y conservada, por lo que muchas han sido las piezas y los tratados que nos han llegado.

Subastas Darley

Claro ejemplo de lo que acabamos de decir es este precioso y elegante plato chino dinastía Qing periodo Kangxi 1662-1722. Con la decoración y color típico de esta época y muy parecida a la cerámica Imari. Sólo lo podrás encontrar en Subastas Darley.

Plato antiguo Chino Kangxi

Plato antiguo Chino Kangxi

En definitiva, Kangxi fue un hombre dedicado plenamente a sus responsabilidades de gobierno. Fue respetado por su pueblo y sus enemigos, ilustrado y conocedor de la necesidad de diálogo entre culturas.

La fábrica de porcelana de Royal Crown Derby

En Subastas Darley nos gusta trabajar con artículos de gran calidad y valor, sobre todo, artístico. Por ello, hoy os queremos hablar de la Royal Crown Derby, una de las fábricas de porcelana más famosa de Inglaterra y de la que contamos con una pieza entre nuestras subastas.

Plato Royal Crown Derby

Plato Royal Crown Derby

Royal Crown Derby

La Royal Crown Derby fue creada por Andrew Planche, hugonote de origen francés que se instaló en la ciudad de Derby, donde dedicaría su vida a la creación de piezas de porcelana. Tras haberse asociado con el ex pintor de porcelana, William Duesbury y con el banquero, John Heath, fundó la fábrica de porcelana de Cockpit Hill desarrollando la denominada “bone china”, una porcelana cuya técnica consiste en la mezcla de la pasta con cenizas de huesos de animales, lo que le confería una gran calidad.

Tras varios problemas entre ellos, la sociedad se rompió y la empresa pasó a estar en manos sólo de William Duesbury. Éste empleó a los mejores artistas de porcelana de la época para el diseño de sus porcelanas, lo que le confirió una gran reputación.

Años después compró la fábrica de Chelsea para ampliar el negocio y la de Bow, siendo, por aquel entonces, reconocido por el rey Jorge III. A partir de entonces la porcelana se pasaría a conocer como Crown Derby.

Su muerte y la de su heredero provocaron que la empresa pasara a manos de Michael Kean, socio del hijo, quien tuvo una época turbulenta que le provocó graves deudas económicas. Aunque la empresa siguió con sus actividades, lo cierto es que varias asociaciones provocaron que en 1815 esta fuera arrendada a uno de sus empleados, Robert Bloor.

Su talento para los negocios y el gran conocimiento que tenía de la empresa hicieron prosperar de nuevo la misma creando, por aquel entonces, la llamada porcelana Imari con intricados diseños geométricos y florales que convirtieron a la marca en una de las más populares.

Tras el fallecimiento de Robert Bloor, la fábrica cerró en 1848.

Años después, algunos de los antiguos empleados decidieron recuperar su trabajo montando una fábrica en Derby aprovechando los diseños, moldes y marcas y manteniendo así viva la artesanía de la zona. Años después, la porcelana de Derby recuperó su popularidad y la reina Victoria los nombró “fabricante oficial de porcelanas de Su Majestad”, título que siguen teniendo a día de hoy.

Sun Bin

Sun Bin nació en el año 316 a. C. durante el período de los Reinos Combatientes. Descendiente de Sun Tzu, fue el autor del libro El Arte de la Guerra de Sun Bin, libro de estrategia militar.

Discípulo de Wang Li, el Maestro del Demonio, ha sido considerado uno de los grandes estrategas militares de China.

Envidiado por su compañero Pang Yuan, fue objeto de una treta de él en la que le acusaron de alta traición. Por ese motivo, su rostro fue tatuado y se le amputaron los pies. A partir de ahí, se le conoció como Sun el Mutilado.

A pesar de este hecho, un emisario del Estado de Qi, que estaba de paso por el reino de Wei, quedó asombrado por el extraordinario conocimiento del arte de la guerra de Sun Bin y decidió sacarlo a escondidas para llevarlo a Qi donde fue nombrado consejero militar del gran general Tian Ji.

Este libro, conocido hace tiempo por fragmentos y recientemente descubierto en la misma tumba en la que se encontró la versión desconocida de El Arte de la Guerra de Sun Tzu, fue compilado por sus discípulos. Se trata de un texto complejo que cubre una amplia gama de temas sin progresión lineal escrito en un lenguaje extremadamente difícil, altamente secreto.

Las dos historias más conocidas por las que Sun Bi se ganó la tan merecida fama fueron las siguientes:

En la primera de ellas, el contrincante era el general Pang Yuan, que había llegado con su ejército para sitiar el Estado de Zhao. Ante ello, Sun Bin aconsejó al general Tian Ji sitiar la capital para rescatar Zhao aprovechando la ausencia de la élite militar de Pang Yuan. Cuando este último se dio cuenta de lo que ocurría ya era tarde para atacar por lo que ordenó la retirada. A esta estratagema se la conoce como “Sitiar a Wei para rescatar a Zhao” y es la segunda de las 36 de los clásicos militares chinos.

Trece años después tuvo lugar la segunda historia en la que también aparece Pang Yuan.

En este caso, Pang tenía que sitiar el Estado de Han y conociendo lo que había ocurrido en su anterior disputa, fue bien preparado. Sun Bin regresó a Qi y su rival hizo que le siguieran para acabar una vez con él.

En su camino de regreso con el ejército, Sun Bin utilizó la táctica de “reducir las cocinas” en las que hacía apagar a sus soldados cada día unos cuentos fuegos, lo que dio que pensar a Pang Yuan. Creyendo que los soldados estaban mermando abandonando y desertando, decidió atacar con el grueso de su ejército y una pequeña parte de su élite tenía órdenes de acabar con Sun Bin.

Este ordenó talar todos los árboles que hubiera al paso de Pang Yuan excepto uno en el que marcó el mensaje “Pang Yuan muere aquí” y apostar a un gran número de arqueros que tenían órdenes de tirar a matar.

Cuando Pang Yuan llegó al lugar, cientos de flechas le atacaron dejándolo gravemente herido. Se suicidó con su espada junto al árbol del mensaje.

Como vemos, a pesar de su invalidez, logró convertirse en un gran estratega militar durante el período de los Reinos Combatientes.

Ji Gong

Ji Gong o el monje harapiento es uno de esos personajes a los que se describe con cariño.

Nació en el año 1130 durante la Dinastía Song en una familia acomodada que le hubiera permitido vivir cómodamente pero cuando era joven ingresó en un monasterio budista cambiando su nombre por el de Dao Ji.

Su mayor trabajo en el monasterio cuando era joven era el de cocinero. Preparaba toda la comida de los otros monjes sin descanso y, según se decía, tenía un carácter muy especial, sincero, excéntrico, firme seguidor budista y esta actitud molestaba al resto de los monjes, que además tenían que aguantar que violara la prohibición de comer carne y tomara vino. Por ello, lo apodaron Ji, el monje loco.

Era normal representarlo en harapos, con una gran sonrisa, una botella de vino y un abanico de hojas de palma totalmente roto.

Muchas son las leyendas que se narran sobre él y sus andanzas.

Se dice que en una ocasión salvó a todo un pueblo de perecer bajo un derrumbe. Para ello secuestró a una novia a punto de casarse y obligó a que todo el mundo lo siguiera por la montaña. Cuando la roca iba a abalanzarse sobre ellos, Ji Gong la paró con su mano. Parece ser que, hoy en día, puede verse con la huella de la mano impresa.

En otra ocasión, se cuenta que Ji Gong ayudó con sus poderes a conseguir la madera necesaria para la construcción de un templo en la provincia de Hangzhou. Él atraía los maderos desde la provincia de Sichuan a través de un pozo. Cuando ya no necesitaron más, el encargado le grito que parara y uno de los maderos quedó varado en el pozo. Allí se levantó un pabellón denominado “Pozo de la Divina Teleportación”.

Una historia muy bonita sobre él es la que cuenta que en una ocasión acudió a una calle en la que la pobreza, la miseria y el hambre inundaban la vida de sus moradores. En ella vivía una pareja de ancianos que se dedicaban a la reparación, la fabricación y la venta de abanicos pero cuyo trabajo era escaso y no les llegaba para comer.

Ji Gong entró en la tienda y dejó su estropeado abanico en el mostrador para que se lo repararan. Antes de que le dijeran que no era posible se fue. A su vuelta, los ancianos le habían sustituido el viejo por un nuevo abanico.

Tan agradecido quedó Ji Gong, que pagó el nuevo abanico y a su salida de la tienda dejó un pergamino en la puerta que rezaba: “Excelente arte que viene de un trabajo duro y buen corazón” y “hermoso abanico que encuentra riqueza y fortuna en el arte”.

A partir de ese momento, la gente comenzó a visitar la tienda y el negocio prosperó. Desde ese momento, la calle pasó a llamarse “Calle del abanico”.

Zhang Sanfeng

Zhang Sanfeng nació sobre el año 1270 y se convirtió en un famoso filósofo taoísta que fue un gran experto en acupuntura y artes marciales. Solía errar por las montañas de China practicando las artes marciales e intentando adquirir todos los conocimientos que pudiera sobre el cuerpo y la energía.

Fundador del Tai Chi, se cree que alcanzó la inmortalidad al obtener el Tao y que durante esa inmortalidad vivió como un  ermitaño solitario en las montañas.

De pequeño tuvo problemas oculares que llevaron a sus padres a consultarle a un sacerdote taoísta. Creyendo que eran malos espíritus, el sacerdote se lo llevó con él para curarle y convertirlo en su discípulo. Tras siete años de estudio, regresó a casa con sus padres, pasó el examen de servicio civil y trabajó para el gobierno durante la Dinastía Song. Años después de morir sus padres y tras pasar el duelo tradicional, renunció a su vida para intentar llegar a la iluminación.

Estuvo con varios maestros taoístas pero terminó en el monasterio del monte Wudang, intentando conocer la conexión que existía entre el cuerpo y la mente. Así, tras largos años de infructuosa búsqueda, entendió cuáles eran los movimientos que actuaban sobre los meridianos y sobre qué órganos repercutían.

La escuela de taoísmo y Tai Chi llamada Wudang se ha convertido en una de las más importantes junto con la Shaolín. En ella se promueve la filosofía de que la “quietud domina el movimiento” a través de la calma y la armonía con la naturaleza.

Gracias a su reputación y la fama de la que tanto huyó, el emperador Chengzu, gran admirador suyo, mandó construir varios templos en los que participaron más de 300.000 trabajadores y soldados. Fue canonizado años después y el monte Wudang se convirtió en Patrimonio Mundial por las Naciones Unidas.

Aunque sus enseñanzas no se plasmaron por escrito, han llegado hasta nuestros días gracias a sus discípulos, que han ido pasándoselas verbalmente durante siglos.

Ellas nos enseñan la gran importancia de distinguir entre el bien y el mal, que la compasión, honestidad, lealtad, piedad y tolerancia llevan al ser humano hacia la inmortalidad espiritual. Y, aunque hoy, su legado se ha modificado con el paso del tiempo, siguen estando las bases a través del Tai Chi,  que aunque ya no es un método de cultivación taoísta sí que sigue sirviendo para cuidar la salud y defenderse.

Aquí os dejamos un vídeo de cómo practicar este arte milenario.

Kublai Khan

Kublai Kan el más poderoso del mundo, con tierras, bienes y gente sin precedentes.

Así lo describió Marco Polo después de su viaje a China. Y es que Kublai Kan fue un personaje muy importante para la historia y dejó huella en la China conquistada por él.

Era nieto de Gengis Kan y fue el último gran kan del imperio mongol y el primer emperador de la reciente creación de la dinastía Yuan.

Nació el 23 de septiembre de 1215 y murió de gota el 18 de febrero de 1294. Hijo segundo de Tolui y Sorgagtani y hermano de Ariq Boke y Möngke, emperador mongol.

Enamorado de la cultura china, la estudió a fondo y, gracias a su hermano Möngke, fue gobernador de los territorios del sur del imperio. Durante el tiempo que ostentó ese cargo hizo un gran trabajo lo que le valió el respeto de los chinos y creó la base para la fundación de la dinastía Yuan.

A la muerte del emperador Möngke, se originó una gran disputa entre los otros dos hermanos, Ariq Boke y Kublai Kan, que terminó con la victoria del segundo gracias a la ayuda de la dinastía Song y tras más de tres años de disputas.

En el año 1271, Kublai Kan, estableció la capital de la dinastía Yuan en Dadu (Beijing) y terminó con la conquista de China ocho años después.

Como curiosidad sobre su personalidad, comentar que fue budista tibetano, aunque mostraba tolerancia y respeto por el resto de las religiones de su imperio, lo que hizo que esta religión se consolidara en el mismo.

Amante de las artes, tolerante con lo que no compartía, quiso imponer el papel moneda pero fue todo un fiasco al crear una gran inflación, dejo entrar a varios extranjeros como Marco Polo, era indulgente con sus conquistados pero su ansia de conquista le llevó a grandes desastres bélicos con Japón, Vietnam y Birmania.

Lo que sí que es cierto es que durante el tiempo que estuvo dirigiendo el imperio creado por él, la estabilidad y prosperidad económica y social estuvo en alza aunque sus preocupaciones familiares y con sus rivales mongoles no le dejaron hacer más cosas.

Durante diecisiete años, Marco Polo permaneció en la corte de Kublai Kan cumpliendo con diversas gestiones políticas y administrativas e incluso cumpliendo diversas misiones encomendadas por el mongol, lo que le permitieron conocer la región y a sus gentes. Por él sabemos tanto sobre este emperador mogol que consiguió que China comenzara su gran cambio.

La Emperatriz Zhangsun

La Emperatriz Zhangsun

Hija del famoso general Zhangsun Sheng y Lady Gao, hija del oficial Gao Jingde, nació en el año 601 en la ciudad de Chang’an y fue la pequeña de 5 hermanos: Zhangsun Xingbu, Zhangsun Heng’an, Zhangsun Anye y Zhangsun Wuji.

A la muerte de su padre, su hermano de madre, Zhangsun Wuji, su madre y ella fueron expulsados de la casa familiar y acogidos por Gao Shilian, hermano de Lady Gao, que fue quien los crió.

A la edad de 12 años se casó con Li Shimin, futuro emperador Taizong, quien accedió al poder tras varias guerras internas. Tuvieron 3 hijos juntos: Li Chengqian, Li Tai, y Li Zhi futuro emperador, y tres hijas, Changle, Jinyang y Xincheng.

Su carácter

La emperatriz Zhangsun era modesta en todas sus acciones y nunca vivió con lujo, era afable y querida por todos sus súbditos, cuidaba personalmente de las otras concubinas, de sus damas de compañía y salvaba a los eunucos de los castigos de su marido.

Tal era el deber y adoración hacia su marido que cuando él sufrió una grave enfermedad, ella estuvo con él día y noche llevando consigo siempre un veneno para suicidarse, preparado por si el emperador moría.

Ella misma estuvo muchos años enferma de asma y aun así nunca se separó de su marido ni de sus obligaciones de emperatriz ayudando y aconsejando a su marido en sus encrucijadas, sobre todo, familiares. Murió en el año 636 despidiéndose de su marido con estas palabras:

“No he sido una carga al pueblo en vida, y no quiero serlo una vez muerta. Por lo que espero que no me construyáis una gran tumba haciendo a la gente trabajar y malgastando los recursos del imperio. Haz de una colina mi tumba, y usa ladrillo o madera para construirla. Espero que su alteza imperial permanezca cerca de hombres honestos y se aleje de aquellos que no tienen virtudes; que aceptareis palabras sabias y que no prestareis oídos a los falsos cumplidos de los malvados; que dejareis de trabajar tanto y que dejéis de cazar. Incluso si voy al infierno, No tengo ningún arrepentimiento. No es necesario que convoquéis a nuestros hijos e hijas aquí; si les veo llorar, me entristeceré”.

Durante su corta vida de 36 años, la emperatriz Zhangsun ganó alta reputación y admiración del emperador y de su pueblo por su tolerancia y sabiduría. Ella fue considerada como una modelo para las emperatrices en la historia China.

Los Eunucos en China

Uno de los personajes más interesantes, conocidos y con más poder en China fueron los eunucos, esa figura masculina que consiguió más poder, a lo largo de la historia, que los propios emperadores.

Empleados en la Corte Imperial, al principio, los eunucos eran delincuentes o criminales cuya pena era la castración. Pero debido a la expansión del Estado chino, surgió la necesidad de que hubiera más eunucos que cubrieran los puestos burocráticos y es entonces cuando estos adquieren la importancia y el poder de los que son tan famosos.

Muchos de los eunucos que se presentaban a cubrir puestos en la Corte se habían automutilado o eran hijos de familias necesitadas a los que les habían castrado para que tuvieran un futuro mejor.

Era una de las penas más crueles y duras a las que se podía someter a un hombre y el hecho de que se hiciera voluntariamente nos puede ayudar a hacer una idea de cuán importante era para estos ganarse la confianza del emperador y entrar así a su servicio.

Una vez dentro del círculo del emperador, el eunuco tenía una gran influencia sobre las decisiones que tomaba llegando, en alguna ocasión, a cambiar el rumbo de las dinastías.

Pero no sólo se les castraba físicamente. Las consecuencias psicológicas también eran muy importantes ya que les hacía tener un gran complejo de inferioridad, ser más sensibles, temibles y hasta crueles. Curiosamente, eran unos pervertidos sexuales a pesar de la ablación y hay muchas historias que lo atestiguan.

La castración en sí no tenía mucha complejidad pero era muy peligrosa por las numerosas infecciones y las técnicas rudimentarias que se utilizaban para llevarla a cabo.

Normalmente se le daba al paciente alguna bebida que le hiciera estar medio consciente de su situación, se le ataba de manos y pies y se le cubrían los ojos para que no pudiera ver qué se le iba a realizar. Después el cirujano realizaba un corte rápido y preciso de los genitales dejando sólo el conducto urinario para permitir al futuro eunuco orinar. Se desinfectaba la zona y se esperaba a que pasadas unas 48 ó 72 horas el nuevo eunuco pudiera orinar, lo cual significaba que la operación había sido un éxito.

El miembro seccionado era guardado con numerosos ceremoniales para ser ofrecido a los antepasados y ser enterado con él para recuperar su integridad y poder ir al cielo.

Eran muy fáciles de reconocer entre la multitud ya que su voz estaba llena de falsetes, caminaban encorvados y con pasitos cortos y su olor era muy característico ya que olían a orina debido a su incontinencia urinaria. Esto último les traía más de un problema continuo ya que el emperador los solía castigar con varios azotes por su falta de decoro.

El último eunuco del que se ha tenido constancia falleció en el año 1996 en la ciudad de Beijing. Su caso además fue de lo más lastimero ya que su padre lo castró para conseguirle un futuro mejor en la corte imperial de Puyi. Poco tiempo después llegó la República y al no encontrar su lugar se trasladó a un templo budista hasta su muerte.

Los Ocho Inmortales de la mitología china

Dentro de la Mitología China, los Ocho Inmortales son un grupo de deidades de la época de las dinastías Tang y Song que eran adorados por el taoísmo. Aunque no tienen nada en común se les ha solido representar siempre juntos como símbolo de virtud y piedad.

Los Ocho viven en las montañas de Kun Lun con los dioses, divirtiéndose en los jardines del Emperador de Jade y comiendo melocotones del melocotonero mágico de la inmortalidad.

Su inmortalidad no es eterna sino divina.

Aquí resumimos un poco de cada uno de ellos.

Lü Dongbin

Nació en Jingzhao en el siglo VIII en la época de los Tang.

Fue el fundador de la Religión del elixir dorado y el autor de El secreto de la Flor de Oro.

Según la mitología china, Lü Dongbin fue el protagonista de la historia “El sueño del mijo amarillo”:

En el momento de su nacimiento, la habitación en la que se encontraba se inundó de una fragancia desconocida. Años después, en vísperas de presentarse al examen imperial, se quedó dormido mientras estaba cocinando mijo amarillo. Soñó que aprobaba el examen y conseguía un prestigioso puesto llegando a viceministro, que se casaba y tenía un hijo y una hija, y que llegaba a ser primer ministro del país. Pero la envidia le hizo perderlo todo. Le acusaron de delitos que no había cometido, perdiendo por ello su trabajo, sus hijos son asesinados, su mujer le engaña y él enferma. Agonizante despierta en medio de la calle dándose cuenta que todo ha ocurrido realmente mientras se cocinaba el mijo. El sueño había durado 18 años.

A raíz de ello se convirtió al taoísmo, superó diez tentaciones que le permitieron conseguir una espada que le permitió combatir contra dragones y monstruos.

Es adorado por los enfermos y honrado como erudito.

Lan Caihe

Quizás el menos conocido de todos, no se sabe a ciencia cierta si es hermafrodita ya que se le representa como a un joven más bien afeminado.

Era un músico callejero que iba siempre vestido con harapos y una única sandalia y que tenía comportamiento de loco.

Se convirtió en inmortal cuando fue conducido borracho desde una taberna hasta Penglai, la isla de los inmortales dejando atrás las pocas pertenencias que poseía.

Es el santo patrón de la horticultura y los floristas. Se le representa como una artista y bailarín callejero que regala a la gente pobre el dinero que gana.

Zhang Guo Lao

Se le solía representar montado del revés en un burro. Los matrimonios lo adoran por ser una garantía de fertilidad.

Si quieres saber más de él hemos dedicado un post a su figura y leyenda: http://subastadeantiguedades.es/zhang-guo-lao/

He Xiangu

Es la única mujer que pertenece a los Ocho Inmortales.

Nació en el seno de una familia rica y cuando entró en la pubertad sobre los 14 años, una divinidad se le apareció en sueños y le dijo que tenía que comer polvo de mica para volverse etérea e inmortal. A partir de entonces, todos los días, le traía a su madre frutas que recogía en la montaña mientras revoloteaba como una criatura con alas. La emperatriz Wu quiso conocer su magia pero antes de poder acceder a ella, He Xiangu se transformó en inmortal.

Se la simboliza con la flor de loto que es la que mejora tanto la salud mental como la física.

Li Tieguai

El más anciano de los Ocho Inmortales.

Nació durante la dinastía Zhou y desde niño se interesó por los estudios de la alquimia.

Toda su vida la vivió como un ermitaño bajo la instrucción de Laozi, fundador del taoísmo, y Wangmu, la Reina Madre del oeste que bajaban del cielo para contarle los secretos de la inmortalidad.

Tras años de ascetismo, fue convocado al monte Hua, una de las montañas sagradas de China por Laozi. Para ir tuvo que dejar su cuerpo al cuidado de una de sus pupilas durante siete días, si el último día no regresaba, ellas tenían orden de quemar su cuerpo.

Al sexto día, la madre de la pupila enfermó de muerte y ésta tuvo que ir a visitarla. Como el cuerpo de su maestro suponía una carga para ella decidió incinerarlo. Según otra versión, la pupila simplemente, al ver el cuerpo sin signos de vida, lo consideró muerto y decidió quemarlo.

Cuando Li regresó, se encontró con su cuerpo incinerado tuvo que buscar otro, el de un mendigo que había muerto de hambre. Cuando se transformó le devolvió la vida a la madre de su pupila.

Han Xiangzi

Se le conoce como el Sabio Puro y es el patrón de la música. Era sobrino del estadista Han Yu en la época de la dinastía Tang.

Comenzó sus enseñanzas en el taoísmo con el inmortal Lü Dongbin y se convirtió en inmortal cuando este le pidió que subiera a un melocotonero para recoger unos frutos. Cuando fue a bajar se cayó liberándose de su cuerpo y convirtiéndose en inmortal.

Se le suele representar con una flauta y junto al melocotonero del que cayó.

Zhongli Quan

El segundo más anciano de los inmortales fue militar en su vida terrenal en la época de la dinastía Han. Llamado por los taoístas el primer maestro del Yang verdadero, Zhongli posee un abanico que hace revivir a los muertos.

Enviado por el emperador a luchar contra los tibetanos, se convirtió en fugitivo pasando a convertirse en un vagabundo que sólo se interesaba por los misterios de la inmortalidad.

Se retiró durante muchos años a las montañas a meditar y parece ser que allí fue donde encontró la panacea. Su tumba, abierta años después de su fallecimiento, se encontró vacía.

Cao Guojiu

Tío de uno de los emperadores de la dinastía Song y último miembro de los Ocho Inmortales.

A la muerte de su hermano pequeño se recluyó en una cueva para meditar y estudiar en profundidad el taoísmo. Allí le fueron a visitar dos de los inmortales que, tras varias preguntas, llegaron a la conclusión de que había llegado a un conocimiento profundo y compartieron con él los secretos de la inmortalidad.

Se le representa con barba, una tablilla de jade y un sonajero. Es el patrón del teatro.