Los Ocho Inmortales de la mitología china

Dentro de la Mitología China, los Ocho Inmortales son un grupo de deidades de la época de las dinastías Tang y Song que eran adorados por el taoísmo. Aunque no tienen nada en común se les ha solido representar siempre juntos como símbolo de virtud y piedad.

Los Ocho viven en las montañas de Kun Lun con los dioses, divirtiéndose en los jardines del Emperador de Jade y comiendo melocotones del melocotonero mágico de la inmortalidad.

Su inmortalidad no es eterna sino divina.

Aquí resumimos un poco de cada uno de ellos.

Lü Dongbin

Nació en Jingzhao en el siglo VIII en la época de los Tang.

Fue el fundador de la Religión del elixir dorado y el autor de El secreto de la Flor de Oro.

Según la mitología china, Lü Dongbin fue el protagonista de la historia “El sueño del mijo amarillo”:

En el momento de su nacimiento, la habitación en la que se encontraba se inundó de una fragancia desconocida. Años después, en vísperas de presentarse al examen imperial, se quedó dormido mientras estaba cocinando mijo amarillo. Soñó que aprobaba el examen y conseguía un prestigioso puesto llegando a viceministro, que se casaba y tenía un hijo y una hija, y que llegaba a ser primer ministro del país. Pero la envidia le hizo perderlo todo. Le acusaron de delitos que no había cometido, perdiendo por ello su trabajo, sus hijos son asesinados, su mujer le engaña y él enferma. Agonizante despierta en medio de la calle dándose cuenta que todo ha ocurrido realmente mientras se cocinaba el mijo. El sueño había durado 18 años.

A raíz de ello se convirtió al taoísmo, superó diez tentaciones que le permitieron conseguir una espada que le permitió combatir contra dragones y monstruos.

Es adorado por los enfermos y honrado como erudito.

Lan Caihe

Quizás el menos conocido de todos, no se sabe a ciencia cierta si es hermafrodita ya que se le representa como a un joven más bien afeminado.

Era un músico callejero que iba siempre vestido con harapos y una única sandalia y que tenía comportamiento de loco.

Se convirtió en inmortal cuando fue conducido borracho desde una taberna hasta Penglai, la isla de los inmortales dejando atrás las pocas pertenencias que poseía.

Es el santo patrón de la horticultura y los floristas. Se le representa como una artista y bailarín callejero que regala a la gente pobre el dinero que gana.

Zhang Guo Lao

Se le solía representar montado del revés en un burro. Los matrimonios lo adoran por ser una garantía de fertilidad.

Si quieres saber más de él hemos dedicado un post a su figura y leyenda: http://subastadeantiguedades.es/zhang-guo-lao/

He Xiangu

Es la única mujer que pertenece a los Ocho Inmortales.

Nació en el seno de una familia rica y cuando entró en la pubertad sobre los 14 años, una divinidad se le apareció en sueños y le dijo que tenía que comer polvo de mica para volverse etérea e inmortal. A partir de entonces, todos los días, le traía a su madre frutas que recogía en la montaña mientras revoloteaba como una criatura con alas. La emperatriz Wu quiso conocer su magia pero antes de poder acceder a ella, He Xiangu se transformó en inmortal.

Se la simboliza con la flor de loto que es la que mejora tanto la salud mental como la física.

Li Tieguai

El más anciano de los Ocho Inmortales.

Nació durante la dinastía Zhou y desde niño se interesó por los estudios de la alquimia.

Toda su vida la vivió como un ermitaño bajo la instrucción de Laozi, fundador del taoísmo, y Wangmu, la Reina Madre del oeste que bajaban del cielo para contarle los secretos de la inmortalidad.

Tras años de ascetismo, fue convocado al monte Hua, una de las montañas sagradas de China por Laozi. Para ir tuvo que dejar su cuerpo al cuidado de una de sus pupilas durante siete días, si el último día no regresaba, ellas tenían orden de quemar su cuerpo.

Al sexto día, la madre de la pupila enfermó de muerte y ésta tuvo que ir a visitarla. Como el cuerpo de su maestro suponía una carga para ella decidió incinerarlo. Según otra versión, la pupila simplemente, al ver el cuerpo sin signos de vida, lo consideró muerto y decidió quemarlo.

Cuando Li regresó, se encontró con su cuerpo incinerado tuvo que buscar otro, el de un mendigo que había muerto de hambre. Cuando se transformó le devolvió la vida a la madre de su pupila.

Han Xiangzi

Se le conoce como el Sabio Puro y es el patrón de la música. Era sobrino del estadista Han Yu en la época de la dinastía Tang.

Comenzó sus enseñanzas en el taoísmo con el inmortal Lü Dongbin y se convirtió en inmortal cuando este le pidió que subiera a un melocotonero para recoger unos frutos. Cuando fue a bajar se cayó liberándose de su cuerpo y convirtiéndose en inmortal.

Se le suele representar con una flauta y junto al melocotonero del que cayó.

Zhongli Quan

El segundo más anciano de los inmortales fue militar en su vida terrenal en la época de la dinastía Han. Llamado por los taoístas el primer maestro del Yang verdadero, Zhongli posee un abanico que hace revivir a los muertos.

Enviado por el emperador a luchar contra los tibetanos, se convirtió en fugitivo pasando a convertirse en un vagabundo que sólo se interesaba por los misterios de la inmortalidad.

Se retiró durante muchos años a las montañas a meditar y parece ser que allí fue donde encontró la panacea. Su tumba, abierta años después de su fallecimiento, se encontró vacía.

Cao Guojiu

Tío de uno de los emperadores de la dinastía Song y último miembro de los Ocho Inmortales.

A la muerte de su hermano pequeño se recluyó en una cueva para meditar y estudiar en profundidad el taoísmo. Allí le fueron a visitar dos de los inmortales que, tras varias preguntas, llegaron a la conclusión de que había llegado a un conocimiento profundo y compartieron con él los secretos de la inmortalidad.

Se le representa con barba, una tablilla de jade y un sonajero. Es el patrón del teatro.

El Monte Tai

El Monte Tai es una de las cinco montañas sagradas de China. Es llamada la “primera bajo el cielo” y una de las que tiene los paisajes más bellos.

Centro importante del taoísmo y el budismo, antiguamente se le rendía culto porque se creía que si no se mantenía estable los mares que rodean China serían una seria amenaza.

Cerca nació Confucio sobre el 550 a. C., quien lo recorrió en varias ocasiones al igual que varios emperadores quienes fueron levantando santuarios, esculturas, palacios e inscripciones a su paso. Gracias a ello y a su innegable valor ecológico, fue declarado Patrimonio Mundial de la Unesco en el año 1987 junto con las más de 25.000 hectáreas que la rodean.

El pico de la montaña se llama Emperador de Jade y tiene 1.545 metros de altitud. Dicen que el sol comienza su recorrido del día a día en este monte, por lo que es muy habitual ver a devotos al amanecer ya que es su máxima aspiración en la vida.

La ascensión al pico se puede hacer de dos maneras.

La primera de ellas es la más cómoda ya que se recorre el primer tramo hasta la Puerta del Medio Camino al Cielo en autobús y después hasta la cima en teleférico, aunque se está estudiando la posibilidad de quitarlo.

La segunda manera de ascender hacia el pico y la más tradicional, es a pie. En concreto son más de 6.000 escalones de piedra que se tardan en recorrer más de 5 horas en total.

Si optamos por esta opción podremos ver a nuestro paso los templos que nos acompañarán a lo largo de todo el recorrido. Están los Templos Puzhao, Guandi, el Palacio de la Puerta Roja, el Templo Doumu, la Puerta Celeste del Medio, el Arco de la Inmortalidad, la Puerta sur del Cielo, Templo de la Princesa de las Nubes Azules y el Templo del emperador Augusto de Jade, que es el que más arriba está (1.524 metros).

Desgraciadamente, la mano del ser humano siempre tiene que dejar su huella y aprovecharse de estos lugares. Hasta hace unos años, a lo largo del recorrido empezaron a proliferar las tiendas de souvenirs, los restaurantes y hasta un cine que, según el proverbio chino “Una hoja ante los ojos impide ver la montaña Taishan”, empañaban la belleza del lugar.

Gracias a la Unesco todas estas construcciones fueron demolidas.

“Aunque la muerte llega a todos, puede tener más peso que la montaña Taishan o menos que una pluma.” (Sima Chien, escritor chino).

Arquitectura tradicional china

La Arquitectura tradicional china es una de las más bellas del mundo ya que aúna las características de cada una de las etnias que la han poblado a lo largo de los siglos, aunque manteniendo sus propios y únicos rasgos.

Características

Es totalmente reconocible por cualquier persona del mundo ya que tiene unas características muy propias: hace hincapié en el ancho de los edificios para darle un impacto visual al observador, sus edificaciones tienen simetría bilateral, sus jardines son totalmente asimétricos y suelen construir edificios que rodean la propiedad dejando espacios cerrados de 2 tipos: patio descubierto y pozo de cielo, un patio cercado que ofrece una pequeña vista del cielo a través de una abertura en el piso superior.

La importancia de cada uno de los edificios de los complejos tenía una jerarquía dependiendo de su uso e importancia. Por ejemplo, aquellos edificios que disponían de puerta frente a la propiedad se consideraban más importantes que los que las tenían a los lados. Los que daban al sur y tenían más luz eran reservados a los ancianos, los del este a los más jóvenes y los del norte a los sirvientes.

Feng Shui

Todos y cada uno de ellos se basaban en el Feng Shui y el Taoísmo que organizaban y disponían los elementos de una manera determinada para que tuviera la mayor armonía posible. Algunas de sus características eran la de colocar paredes móviles frente a la puerta de entrada para espantar el mal, repartir talismanes para potenciar la buen suerte, construir los pozos y fuentes dentro de las estructuras, orientar la casa con su parte posterior hacia terreno elevado y con agua enfrente, etc.

Los materiales más utilizados eran la madera y el ladrillo aunque en los techos se usaban también decoraciones realizadas con azulejos, baldosas de porcelana, juguetes, etc.

Edificaciones imperiales

Las construcciones que más se han estudiado y que más importancia arquitectónica tienen son las edificaciones imperiales y todo lo que les rodea. Tal y como como le dijo su Primer Ministro al primer emperador de la dinastía Han, Gao Zu: “Puesto que el Hijo del Cielo (emperador) toma por hogar los cuatro mares (en sentido de país), la suntuosidad es necesario que se resalte su autoridad”. De ahí, la fastuosidad y magnificencia de sus palacios.

Normalmente son edificios independientes sin tamaños considerables y que estaban dedicados, cada uno de ellos, a servir para una necesidad de los gobernantes, ya sea de carácter administrativo, familiar, recreativo o ceremonial. Todos ellos formaban un conjunto establecido con un orden determinado en el que las construcciones principales solían estar en el eje central, las auxiliares en los lados, en la parte posterior de la construcción están los jardines y la residencia privada del gobernante y en la parte delantera, la administración.

Los techos de los edificios eran de azulejos de color amarillo (color imperial), las columnas de madera de los interiores son de color rojo al igual que las paredes, las construcciones imperiales estaban decoradas con los dragones chinos, símbolo del emperador, etc.

La arquitectura tradicional china siempre ha tenido respeto a la Naturaleza por lo que todas sus construcciones han sabido respetar el equilibrio y la simetría con ella.

Pero lo mejor para descubrirla es visitarla. Así que os animamos a que os acerquéis a la lejana China.