La Muerte en China

La cosa más importante en la vida es tener un buen funeral”.

La Muerte

Para la cultura china la muerte es parte importante y fundamental de sus rituales, costumbres y tradiciones. Al igual que muchos países de Asia, creen ciegamente en la inmortalidad del alma y, por ello, respetan y reverencian a sus ancianos.

Cuando un fallecimiento se produce se llevan a cabo varios ritos fúnebres que pueden llegar a durar semanas y en los que se rinde tributo al alma del fallecido. Para los chinos no es tema tabú aunque sólo se puede hablar de la muerte durante la noche, cuando el Yin o energía negativa se lleva las malas energías de los vivos.

No tienen miedo a la muerte ya que es algo natural, de hecho los taoístas piensan que el la vida y la muerte son como el día y la noche.

Ritos Fúnebres

Durante los ritos fúnebres, los familiares del fallecido no comen en abundancia ni realizan ningún tipo de celebración durante los siete días del luto. Suelen acabar en entierros o cremaciones y, si se ha producido el entierro, pasados siete años se sacan los huesos de la tumba para limpiarlos y devolverlos a su descanso.

Antiguamente, los familiares del fallecido llevaban, durante los primeros días de luto, vestidos de saco que luego se sustituían por vestidos blancos, durante 3 años.

La tumba debía de ser consultada al geomántico para que eligiera el lugar correcto para el descanso del fallecido en concreto. Los familiares iban en comitiva (sacerdotes, músicos, niños, familiares…) acompañados por faroles blancos que llevaban escrito el nombre, la edad y otros datos importantes del difunto. Se quemaba dinero, papel, cabellos, enseres de la casa, etc para que el difunto pudiera tener una vida semejante en el más allá.

En algunas ocasiones, a los fallecidos se les enterraba en la misma casa, debajo de la cámara nupcial para venerarlos como era debido. Pasado un tiempo, sus restos se trasladaban al cementerio público o familiar y se les colocaban tablillas con su alma (ling-pai) en el altar de la familia.

Altar

En ese altar se les veneraba con incienso, comida, velas… y tanto el día del nacimiento como el de defunción se realizaban cultos respetuosos en los que el cabeza de familia se inclinaba ante las tablillas besando el altar tres y hasta nueve veces. Luego se hacían peticiones para la familia.

Aunque muchas de estas tradiciones han quedado obsoletas, lo cierto es que la cultura china las tiene muy presentes ya que no hay nada más importante para ellos que sus antepasados.