El Templo de Shaolin

El Templo de Shaolin

Pocos templos budistas han tenido la particularidad de convertirse en centros de enseñanza de arte marciales y, además, de los más famosos del mundo. Estamos hablando del Monasterio o Templo de Shaolin que se encuentra en la provincia de Henan en China.

Junto al denominado “Bosque de pagodas” que está colindante al templo, fue incluido dentro de la lista de Monumentos históricos como Patrimonio de la Humanidad en el año 2010.

Historia

Su construcción, en el año 495 d.C., se debe al emperador de la Dinastía Wei del norte, Xiao Wen, quien lo mandó construir para el monje Chan y que estaba destinado, originariamente, al budismo y a sus enseñanzas.

Poco tiempo después el carácter budista se vio conectado a las artes marciales a través de Bodhidharma, monje hindú, fundador del budismo zen y conocido como el Maestro Legitimo de las Artes Marciales. Durante 9 años se dedicó a meditar en la montaña Songshan y a practicar una serie de ejercicios que asemejaban los movimientos de animales y que más tarde se daría en conocer como Gong Fu Shaolin (mal traducido en occidente como Kung Fu Shaolin).

Con el paso del tiempo, la práctica de los ejercicios y la práctica del budismo se aunaron para convertir a los habitantes del templo en una especie de monjes guerreros aunque su concepto primigenio es la no violencia.

Los Monjes Shaolin

Pero ser monje Shaolin tiene un proceso lento y muy duro en el que se ponen a examen las capacidades físicas y psíquicas del monje.

En el Templo había 18 escuelas con 360 estilos diferentes. Cada uno de los monjes debía estar 2 años de su vida en cada una de ellas para que, pasados 36 años, pudiera graduarse y obtener todos los conocimientos necesarios sobre medicina, sacerdocio, abogacía, ingeniería e incluso tácticas militares. A partir de entonces se le consideraba Maestro y podía tener el privilegio de salir del Templo, siempre y cuando pasara las 4 pruebas denominadas “Pruebas de los Cuatro Cuartos”.

Cada prueba se realizaba en distintos salines acondicionados para cada una de ellas.

La primera prueba versaba sobre la concentración y se realizaba en el salón denominado “Dichoso Triste”. Consistía en poner a prueba las emociones del aspirante contándole historias tristes y graciosas. El aspirante no debía mostrar signo de emoción.

La segunda prueba en el “Salón de la Fuerza” consistía en levantar una piedra de más de 90 kilos y sostenes con un arco enorme dos cestas de mimbre cargadas con 180 kilos cada una de ellas.

La tercera se realizaba en la “Sala Oscura” y allí se ponían a prueba los sentidos del aspirante, ya que este se encontraba en la oscuridad más cerrada siendo lanzado con cuchillos y rodillos enormes.

La última prueba tenía lugar en el “Salón de la Venganza” en la que el aspirante debía enfrentarse a 10 monjes mayores sin lastimar a ninguno de ellos. Si lo superaba, era conducido a través de un corredor en el que cada vez que pisaba una losa, una figura de madera se abalanzaba sobre él. Al final del mismo había una enorme olla calentada al rojo vivo que impedía la salida. El aspirante debía mover la olla y levantarla con sus brazos. Como la olla tenía grabados un dragón en la izquierda y un tigre en la derecha, el aspirante se quedaba con las marcar como símbolo de su graduación.

El entrenamiento en el Templo De Shaolin debía de ser muy duro dado las pruebas a las que tenían que enfrentarse. Tenían y tienen estrictas reglas de disciplina y comportamiento y la desobediencia se paga con la expulsión de por vida del templo.

Turismo

Hoy en día, una gran parte del templo de los monjes Shaolin está dedicada a los turistas habiéndose convertido en un parque temático de artes marciales. Hoteles, restaurantes, tiendas, etc. llenan lo que antes eran recintos dedicados al estudio y el rezo. Los propios monjes se han convertido en títeres que muestran día tras día lo que tanto les ha tocado aprender en espectáculos de artes marciales pensados exclusivamente para los turistas.

LA GRAN MURALLA CHINA

¿Hay alguien que no haya oído hablar de la Gran Muralla China?

Lo dudamos, ya que es el monumento elaborado por el hombre, más largo del mundo y el que más visitas tiene al año. Además de ser el cementerio más grande que ha existido, ya que en sus inmediaciones están enterrados los más de 10 millones de trabajadores que fallecieron en su construcción. Fue declarada Patrimonio de la Humanidad en 1987 por la UNESCO y en 2007 se convirtió en una de las Nuevas Siete Maravillas del Mundo Moderno.

Dimensiones

Con más de 21.196 kilómetros (según nuevos estudios), la Muralla China atraviesa las localidades de: Gansu, Hebei, Henan, Hubei, Hunan, Jilin, Liaoning, Mongolia Interior, Ningxia, Pekín, Qinghai, Shaanxi, Shandong, Shanxi, Sichuan, Tianjin y Xinjiang y está considerada desde 2007 como una de las nuevas Siete Maravillas del Mundo Moderno.

Su altura va oscilando a lo largo del recorrido y nos encontramos con alturas de 7 ó 10 metros, mientras que su base está entre los 6 y 7 metros.

Construcción

Se construyó alrededor del siglo V a. C. para defender la frontera del Imperio Chino contra los ataques de los nómadas y su elaboración se dividió en 5 etapas: la primera durante el período de los Reinos Combatientes; la segunda bajo la dinastía Qin; la tercera bajo la dinastía Han; la cuarta, en la que hubo muy poca actividad y la quinta y última, bajo el mandato de la dinastía Ming. Y los materiales usados en su fabricación dependían de la zona en la que se encontraran construyendo: caliza, granito, ladrillo, etc.

Está compuesta de muros, atalayas, torres y fuertes desde los que se realizaban vigilancias, señas, labores defensivas e incluso comunicaciones comerciales.

Historia

Su construcción nada tuvo que ver con la premeditación. Lo que ocurrió fue más simple y casual de lo que en un primer momento parece.

La China de antes de Cristo siempre estaba sumergida en una y otra guerra entre los propios chinos, contra los mongoles, los nómadas, etc., lo que llevó a los dirigentes de las diferentes dinastías a construir murallas defensivas para intentar protegerse de los continuos ataques. Hasta que en el año 211 a.C, el emperador Qin Shi Huang unificó los territorios naciendo así lo que hoy llamamos China.

Para defender el nuevo imperio se requería más que pequeñas murallas y torres defensivas, por lo que Qin Shi Huang decidió unir todos los trechos de muralla, ya construidos, en uno sólo.

La Dinastía Ming continuó la labor y en vez de construirla como antiguamente, con tierra compactada, esta vez se utilizaron combinaciones de ladrillo y zócalos de piedra, un sistema bastante más caro pero más efectivo.

Desgraciadamente, todo tiene un límite. El vandalismo, la necesidad y el abandono, han propiciado que uno de los monumentos más importantes de la historia humana está prácticamente abandonado. Sí que se han conservado las zonas más turísticas de Pekín o de otros centros turísticos pero las partes que no se visitan asiduamente, han sido saqueadas para nuevas viviendas o manchadas con grafiti. Realmente no se sabe a ciencia cierta el alcance de los destrozos.

Lo irónico es que, una vez que la gran muralla perdió su labor defensiva, realmente, se convirtió en un símbolo de orgullo y en un icono del pueblo chino, convirtiéndose además en el sustento de millones de familias que viven de las visitas que los turistas realizan.

https://youtu.be/aaNF8lJINdQ

Curiosidades

No hace mucho tiempo, en la década de los años 70, el gobierno chino tomó la Gran Muralla como una ofensa y un recuerdo denigrante del pasado despótico de las dinastías milenarias y animó a la gente a hacer uso de los materiales de construcción como mejor les conviniera. Eso nos da una señal más de que nada perdura debido a la influencia del ser humano. Él lo construye, él lo destruye.

Como hemos dicho anteriormente, la construcción de la Gran Muralla se llevó a cabo en varias dinastías y tardó en finalizarse más de 2.000 años. En concreto desde el siglo VIII a.C hasta el año 1644.

Aunque hoy es mundialmente conocida y tenemos mucha información sobre la Gran Muralla, lo cierto es que los europeos no la conocimos hasta principios del siglo XVII cuando el jesuita Bento de Góis la pisó por primera vez.

Su punto más alto se encuentra situado en la montaña llamada Heita que está a unos 1.500 metros sobre el nivel del mar.

Fácilmente puede tener el record de visitas turísticas ya que en una ocasión más de 8 millones de turistas estuvieron en ella en un solo día.

Y, no, no se ve desde el espacio. Durante muchos años corrió el rumor de que desde la órbita terrestre, los astronautas podían ver la Gran Muralla, perfectamente y sin ningún tipo de aparato auxiliar más que su vista. Eso es totalmente falso. A pesar de su longitud, es tan estrecha que es imposible que se vea a semejante distancia.

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Antiguo Palacio de Verano

Introducción

El ser humano siempre ha tenido la tendencia a dejar señales claras y evidentes de su paso por el mundo y muchas han sido grandes construcciones que, a lo largo de los siglos, han perdurado a pesar del mimo ser humano.

Desgraciadamente, el tiempo, las guerras, los odios entre países o el fanatismo religioso, han puesto en el punto de mira las joyas arquitectónicas de civilizaciones que, incluso a día de hoy, siguen en riesgo de ser destruidas por el simple hecho de generar dolor en el pueblo.

El Antiguo Palacio de Verano

Un ejemplo de destrucción lo tenemos en uno de los más bellos jardines que han podido existir, los Jardines del Perfecto Brillo, el antiguo Palacio de Verano o el Jardín de los jardines.

Antiguo Palacio de Verano

Antiguo Palacio de Verano

Antiguo Palacio de Verano

Antiguo Palacio de Verano

Situados a 8 kilómetros de Ciudad Imperial en Pekín fueron, en su momento, un conjunto de edificaciones, palacios y espléndidos jardines donde residieron los emperadores de la Dinastía Qing y en la que se acumulaban cientos de obras de arte.

Su destrucción, a manos de los soldados franceses y británicos durante la Segunda Guerra del Opio, supuso una terrible pérdida y humillación para los ciudadanos chinos.

Construcción

Su construcción se produjo en el siglo XVIII mientras el emperador vigente era Kangxi. A lo largo de los años, se fue ampliando poco a poco albergando incluso estanques, arroyos y lagos gracias al abastecimiento de agua impulsado por el emperador Yongzheng.

Antiguo Palacio de Verano

Antiguo Palacio de Verano

Estaban divididos en 3 secciones: el Jardín de la Elegante Primavera, el Jardín de la Perfecta Brillante y el Jardín de la Eterna Primavera. Todo el conjunto era 5 veces la extensión de la Ciudad Prohibida y, para que nos hagamos una idea más cercana de las dimensiones, era 8 veces la Ciudad del Vaticano.

Gracias a su extensión y a los innumerables palacios que poseía, cientos de obras de arte, importantes documentos y valiosas e irrepetibles antigüedades se almacenaron allí para convertirlos en una de las mayores colecciones del mundo.

Antiguo Palacio de Verano

Antiguo Palacio de Verano

Estilo

Los edificios que poblaban los Jardines tenían diversos estilos dependiendo de la época en la que fueron construidos. La mayoría de ellos eran chinos pero también los había mongoles, tibetanos o, incluso, de estilo europeo.

Destrucción

Desgraciadamente, toda esa belleza quedó arruinada el día que, en 1860, los británicos y franceses entraron en Pekín y se encontraron con tamaña señal de poder que exhibían los chinos.

Antiguo Palacio de Verano

Antiguo Palacio de Verano

Dentro sólo estaban los eunucos, ya que el emperador de por aquel entonces, Xianfeng, ante la proximidad de peligro decidió salir huyendo. Por lo tanto, la batalla la tenían perdida los chinos incluso antes de empezarla.

Más de 3.500 soldados y 3 completos días fueron necesarios para destruir la prácticamente totalidad de los Jardines. Y todo a modo de venganza por la injusta ejecución de 20 prisioneros europeos por parte de las fuerzas chinas.

Cuando todo terminó, los ganadores dejaron tras de sí un letrero que rezaba lo siguiente: “Esta es la recompensa por la crueldad y la perfidia”, dejando a sus espaldas la destrucción de una gran parte de la cultura de ese pueblo.

Reconstrucción

Como hemos dicho al principio y como siempre ocurre en todos los conflictos, pagan justos por pecadores. Todo el saber, la historia, la belleza que atesoraban esos Jardines fue pasto de la ira, los intereses políticos y las vicisitudes de la historia.

Baste decir que, a día de hoy, el gobierno chino está interesado en reconstruir, en la medida de lo posible, los Jardines que tanto orgullo y luego tanta vergüenza le provocó.

Esperemos que los nuevos sean capaces de resistir el paso del tiempo y del hombre.

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