LA ESCRITURA CHINA

Una de las más antiguas y curiosas escrituras que existen en el mundo es la escritura china, considerada además una de las más difíciles de aprender por los occidentales.

Sólo por hacernos una idea, 48.000 son los caracteres que la componen, aunque sólo se utilizan asiduamente entre 6.500 y 13.000. Aun así, el número es bastante elevado.

Estos caracteres se denominan hànzì (漢字 / 汉字) o símbolos, que se asemejan a los que utilizaron los mayas y los egipcios en su momento. Es, por lo tanto, un sistema logográfico.

Su origen, como todo en la cultura china, proviene de una leyenda. Y esta dice lo siguiente. El Emperador Amarillo estaba harto de los registros que se hacían con el método de los nudos y creyó que creando un nuevo sistema, todo sería más fácil. Así que le encargó a Cang Jie, figura legendaria con cuatro ojos y ocho pupilas, que creara algún tipo de escritura que promoviera la modernidad.

Después de muchas horas indagando, Cang Jie observó cómo los pájaros dejaban sus huellas en la tierra y pensó que podría hacer una escritura que se asemejara a lo que se quería decir mediante símbolos.

Lógicamente, la leyenda es una manera fabulosa de explicar que los eruditos que inventaron la escritura china, se fijaron en las formas de las cosas y en la posibilidad de expresarlas de manera escrita.

Se cree que fue en la Dinastía Sheng (sobre el 1.100 a.C) cuando todo esto se fraguó. Aunque no fue hasta el 200 a.C que comenzó a tener la forma que podemos ver ahora. Además, supuso un gran avance para el descubrimiento de la elaboración del papel.

Y ¿en qué consiste la escritura china?

Como hemos dicho anteriormente, se compone de símbolos que representan “palabras” y cada uno de los caracteres corresponde a una o varias sílabas.  No tiene alfabeto ya que no tiene letras sino que se elabora mediante trazos.

Estos caracteres se dividen en pictogramas (dibujos del concepto que representan), ideogramas (combinación de pictogramas para sugerir una idea) y logogramas (modificación de otro carácter con el que comparte pronunciación añadiéndole otro componente que lo distingue).

Ya en los años 50 y con la República instaurada, se procedió a una reforma en la escritura simplificando los trazos.

Por último, comentar que existen cinco tipos de estilos caligráficos en la escritura china. El primero de ellos es el Estilo del Sello. Es el más antiguo de todos y consiste en una adaptación de los caracteres sobre bronce o piedra con trazados más finos y puntiagudos. El segundo de ellos es el Estilo de los Escribas, quienes hacían un trazado más simple con unas reglas gráficas determinadas. El tercero, el Estilo Regular. Es la escritura estándar, más legible. El cuarto es el Estilo Corriente con trazos más imples u directos y utilizado en mayor proporción. Y, por último, el Estilo de Hierba o Cursiva. Es quizás el más loco de todos ya que asemeja una escritura agitada por el viento. Sólo se utilizaba por los calígrafos y los eruditos.

El caso es que, como siempre, la cultura china nunca deja de sorprendernos.

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