MITOLOGÍA CHINA

Al igual que el resto de mitologías, la mitología china, está fuertemente arraigada a la Filosofía y Religión del país. Por explicarlo de alguna manera, es el conjunto de relatos o historias fantásticas que quisieron explicar las grandes incógnitas de la creación del universo y el origen del hombre.

Su origen es indoeuropeo, como se puede comprobar al asemejarlo con mitologías griegas, eslavas o germanas. Y, aunque no existen libros dedicados exclusivamente a la mitología china, los relatos que la componen se encuentran en las diferentes obras de Historia, Poesía y Filosofía de taoístas, moístas y confucionistas.

En la mitología china se explica que al principio de todo no había más que tinieblas y caos en el universo, el cual tenía forma de huevo. Dentro de ese huevo se estaba gestando Pangu. Pasado el tiempo oportuno, Pangu despertó como un gigante y al estirarse separó el huevo en dos partes los cuales formaron el cielo y la tierra.

Durante 18 años estuvo sosteniendo las partes del huevo por miedo a que volvieran a cerrarse. Pasado ese tiempo y, agotado por el esfuerzo, se derrumbó en la tierra y de él comenzaron a surgir los elementos que componen nuestro mundo, incluidos los hombres.

De todas formas, tanto en esta, como en otras civilizaciones, hay versiones totalmente distintas que se han ido modificando a lo largo de la historia. Y de hecho, muchas de las creencias de los chinos se han basado en principios cósmicos, otorgando la creación del universo a la unión de las tres esferas primordiales: tian (cielo), di (tierra) y ren (personas) y utilizando el feng shui para que hubiera un equilibrio entre los tres.

Como toda mitología que se precie, la china tiene sus dioses, diosas y semidiosas particulares. Algunos, aunque la lista es mucho más larga, son:

Nüwa, diosa que selló el cielo con piedras de colores dando así origen al arco iris.

Yu el Grande, fue el primer emperador de la dinastía Xia y regulaba el curso de los ríos.

 Zhu Rong, dios del fuego.

 Fuxi, inventó la escritura, la caza y la pesa. Se decía que era esposo o hermano de Nüwa.

Pangu fue quien separó el cielo de la tierra.

Huang Di, también denominado el Emperador Amarillo. Es el ancestro de la civilización china.

El Emperador de Jade, gobernante del Cielo y de la Tierra.

Los ocho inmortales: Lan Caihe, Zhongli Quan, He Xiangu, Li Tieguai, Cao   Guojiu, Han Xiangzi, Lü Dongbin y Zhang Guo Lao.

Bi Fang, el dios del fuego.

Hotei, llamado el Buda sonriente, dios de la felicidad y la abundancia.

Aparte de los dioses, los chinos siempre han respetado y venerado la naturaleza y creían que tanto montes y colinas tenían almas. También creyeron que la felicidad era enviada por los dioses desde los cielos a modo de viento y agua. Y otras tantas leyendas que os animamos a conocer ya que su cultura y sus ideas son fascinantes.

Y si os interesa este tema y queréis tener alguna pieza relacionada con la mitología china, en Subastas Darley tenemos una sección dedicada a las antigüedades chinas que no os podéis perder.

LA ESCRITURA CHINA

Una de las más antiguas y curiosas escrituras que existen en el mundo es la escritura china, considerada además una de las más difíciles de aprender por los occidentales.

Sólo por hacernos una idea, 48.000 son los caracteres que la componen, aunque sólo se utilizan asiduamente entre 6.500 y 13.000. Aun así, el número es bastante elevado.

Estos caracteres se denominan hànzì (漢字 / 汉字) o símbolos, que se asemejan a los que utilizaron los mayas y los egipcios en su momento. Es, por lo tanto, un sistema logográfico.

Su origen, como todo en la cultura china, proviene de una leyenda. Y esta dice lo siguiente. El Emperador Amarillo estaba harto de los registros que se hacían con el método de los nudos y creyó que creando un nuevo sistema, todo sería más fácil. Así que le encargó a Cang Jie, figura legendaria con cuatro ojos y ocho pupilas, que creara algún tipo de escritura que promoviera la modernidad.

Después de muchas horas indagando, Cang Jie observó cómo los pájaros dejaban sus huellas en la tierra y pensó que podría hacer una escritura que se asemejara a lo que se quería decir mediante símbolos.

Lógicamente, la leyenda es una manera fabulosa de explicar que los eruditos que inventaron la escritura china, se fijaron en las formas de las cosas y en la posibilidad de expresarlas de manera escrita.

Se cree que fue en la Dinastía Sheng (sobre el 1.100 a.C) cuando todo esto se fraguó. Aunque no fue hasta el 200 a.C que comenzó a tener la forma que podemos ver ahora. Además, supuso un gran avance para el descubrimiento de la elaboración del papel.

Y ¿en qué consiste la escritura china?

Como hemos dicho anteriormente, se compone de símbolos que representan “palabras” y cada uno de los caracteres corresponde a una o varias sílabas.  No tiene alfabeto ya que no tiene letras sino que se elabora mediante trazos.

Estos caracteres se dividen en pictogramas (dibujos del concepto que representan), ideogramas (combinación de pictogramas para sugerir una idea) y logogramas (modificación de otro carácter con el que comparte pronunciación añadiéndole otro componente que lo distingue).

Ya en los años 50 y con la República instaurada, se procedió a una reforma en la escritura simplificando los trazos.

Por último, comentar que existen cinco tipos de estilos caligráficos en la escritura china. El primero de ellos es el Estilo del Sello. Es el más antiguo de todos y consiste en una adaptación de los caracteres sobre bronce o piedra con trazados más finos y puntiagudos. El segundo de ellos es el Estilo de los Escribas, quienes hacían un trazado más simple con unas reglas gráficas determinadas. El tercero, el Estilo Regular. Es la escritura estándar, más legible. El cuarto es el Estilo Corriente con trazos más imples u directos y utilizado en mayor proporción. Y, por último, el Estilo de Hierba o Cursiva. Es quizás el más loco de todos ya que asemeja una escritura agitada por el viento. Sólo se utilizaba por los calígrafos y los eruditos.

El caso es que, como siempre, la cultura china nunca deja de sorprendernos.

Si sois unos apasionados de esta magnífica cultura visitarnos en Subastas Darley. Podréis encontrar antigüedades chinas auténticas y con todas las garantías.

LA CIUDAD PROHIBIDA DE BEIJING

La Ciudad Prohibida de Beijing es el conjunto palaciego más grande del mundo con sus más de 720.000 metros cuadrados.

Construida en el transcurso de la dinastía Ming desde los años 1406 al 1420, fue el hogar y la sede de 24 emperadores de las dinastías Ming y Qing durante más de 500 años. Está compuesta por 980 edificaciones construidas según los cánones de la arquitectura tradicional china, es Patrimonio de la Humanidad y está considerado por la Unesco como el mayor conjunto de estructuras de madera antiguas del mundo.

A partir de 1912, la Ciudad Prohibida dejó de ser lo que era para pasar a albergar el Museo del Palacio (http://www.dpm.org.cn) en el que se encuentra una de las mayores colecciones de libros antiguos y documentos del país.

El recinto en sí está dividido en 2 zonas, por decirlo de alguna manera, la Corte Exterior y la Corte Interior. La Exterior se utilizaba para todas las gestiones ceremoniales y políticas y la Interior alberga la residencia del Emperador y su esposa y concubinas.

Palacios, salas, templos, bibliotecas, jardines y estancias de los sirvientes, concubinas y eunucos componen el grueso de la ciudad. Todo ello rodeado por una muralla de 7,9 metros de alto y un foso de 6 metros de profundidad.

Está rodeada por jardines imperiales en 3 de sus lados y al sur se encuentran los importantes santuarios imperiales: el de la familia y el del Estado.

Como todo lo que se realizaba en la antigua China, todo sigue un plan y unos principios, La construcción de la Ciudad Prohibida está diseñada al más mínimo detalle y sigue unos preceptos religiosos y filosóficos.

La Ciudad Prohibida

Como el amarillo es el color del emperador, casi todos los tejados tienen azulejos de ese color; los edificios están diseñados según en Clásico de los Ritos, los salones están dispuestos en grupos de tres formando el trigrama Qian, que representa el cielo, y las cresterías de los tejados están decoradas con un hombre que cabalga un ave fénix y es perseguido por un dragón imperial.

Hoy en día, es un auténtico placer recorrer la ciudad para asombrarse de sus dimensiones, su elegancia y, sobre todo, el esplendor que tuvieron las dinastías antiguas que queda reflejado en cada piedra.

Un lugar lleno de espiritualidad que es un imprescindible si viajas a China.

EL GRAN BUDA DE LESHAN Y LA MONTAÑA EMEISHAN

Uno de los lugares más espirituales y sagrados de China se encuentra en la provincia de Sichuan. Se trata de la montaña Emeishan, famosa también por sus increíbles paisajes en las que moran una décima parte de las especies animales y más de 3.000 plantas diferentes de China.

Fue aquí, en esta montaña,­ donde se edificó en el siglo I el primer templo budista de China y, en lo más alto de la montaña, coronándola, se encuentra el templo de Wanniansi (siglo IV) conservado perfectamente pese al paso de los siglos y el clima húmedo reinante en la zona.

En su interior podemos admirar los 307 budas de hierro que lo complementan y la gran estatua de Samantabhadra montado en un elefante cuyo peso ronda las 62 toneladas y que lleva en pie desde el año 980.

Curiosamente, cerca de la zona, se encuentra una de las tres escuelas de Artes Marciales más importantes de China.

A poca distancia de la montaña, se encuentra el Gran Buda de Leshan.

Tallada en la misma montaña, la estatua tiene tales dimensiones que se la considera la más grande de Buda realizada con estas características. Representa a un Buda Maitreya con las manos apoyadas sobre las rodillas.

Fue esculpido durante 90 años y su diseño fue llevado a cabo por el monje Haitong en el siglo VII. Construido durante la dinastía Tang, está tallado en la confluencia de tres ríos: Min Jiang, Dadu y Qingyi y el motivo de ello fue intentar que Buda aplacara la fuerza de las aguas y permitiera navegar a los barcos.

Sus dimensiones son: 71 metros de altura, 28 metros de ancho, de hombro a hombro y 15 metros la cabeza.

El conjunto de la montaña de Emeishan y el Gran Buda de Leshan fueron considerados por la Unesco en 1996 Patrimonio de la Humanidad. En 1962, el Buda tuvo que ser restaurado debido a fisuras y huecos debido a la exposición de la talla a las inclemencias del templo.

Tal y como dice un dicho de la zona: “La montaña es Buda y Buda es la montaña”.

En Subastas Darley os damos la posibilidad de adquirir un pequeño trozo de la cultura china a través de nuestra sección de antigüedades chinas. No lo dudéis y visitadnos.