SHI CHENG, CIUDAD BAJO EL AGUA

Hay una ciudad en China que parece sacada de un libro de misterio y no porque en ella hayan ocurrido desgracias o cosas malas, sino simplemente porque el estado en el que se encuentra nos hace preguntarnos por sus antiguos habitantes, su historia, su arquitectura, etc…

Estamos hablando de la Ciudad León o Shi Cheng que fue fundada hace más de 1.300 años bajo el mandato de la dinastía Han. Curiosamente, hoy en día, es más una atracción turística que un objeto de investigación.

La historia de Shi Cheng no es trágica ni violenta ni está rodeada de maldiciones y misterios. Lo que ocurrió para que esta preciosa ciudad china acabara bajo el fondo del Lago de las Mil Islas es que las máximas autoridades decidieron inundar la zona para el Proyecto de la Presa del Río Xinan y la estación hidroeléctrica de Xinanjiang.

La ciudad, a una profundidad de entre 26 y 40 metros y con una ocupación de aproximadamente 62 estadios de fútbol, fue inundada en 1959 ante la necesidad crear un lago y una presa que abastecieran a la zona. Y dicho y hecho, se desalojaron a las 290.000 personas que vivían allí y que tuvieron que ser trasladadas a otra residencia.

Lo curioso de la ciudad no es que esté sumergida, que eso le ha ocurrido a otras, sino el estado de conservación en que se mantiene en esas condiciones. Es increíble ver como las casas, calles y templos permanecen tal y como estaban antes de la inundación, aunque aún queda mucho por explorar y no se sabe a ciencia cierta cómo estará en su totalidad.
Si quieres ir a visitar esta maravilla de atracción turística, lo primero que debes es hacer un curso de submarinismo que te permita bajar hasta lo estrictamente razonable y permitirnos sorprender por la enorme cantidad de cosas que se esconden en las profundidades. O esperar a que pongan un submarino turístico para la visita.

De todas formas, lo que nunca deja de sorprendernos es la capacidad que tiene la naturaleza para salvaguardar ciertas cosas. Por ello, si te interesan estos temas, visita nuestras antigüedades chinas en Subastas Darley.

LAS ALMOHADAS EN LA ANTIGÜEDAD

Algo tan común como las almohadas parece que nunca ha sido algo incómodo sino blandito, agradable y anatómico. Pero nada más lejos de la realidad.

La almohada es muy antigua, casi tanto como las primeras civilizaciones que poblaron la Tierra. Aunque realmente no se sabe a ciencia cierta desde cuando datan se cree que fue aproximadamente hace 9.000 años y Mesopotamia fue su cuna.

Los egipcios las utilizaban de madera, no se sabe bien por qué y no en todas las castas aunque fueron los chinos los que las perfeccionaron. Pero no como nosotros pensamos.

No eran exactamente almohadas sino más bien pequeños cojines que impedían que la energía del cuerpo fuera robada de los durmientes. Llevaron al extremo el concepto de almohadas duras utilizando materiales como la piedra, la madera, la porcelana o la cerámica para su fabricación. Siendo esta última la que mayor éxito tuvo al estar bellamente decoradas.

En Japón también se utilizaban este tipo de cojines. Famosos son los ejemplos que se conocen de geishas que las usaban para no estropear su peinado.

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Sin embargo, griegos y romanos no entraron por el aro y ellos utilizaban unas bastante similares a las de hoy en día. Gracias a ellos, en la Revolución este tipo de almohada se fabricó masivamente y luego evolucionó hasta las que reposan bajo nuestras cabezas.

Debido a ello, no sólo se convirtieron en algo funcional que ayudaba a descansar mejor sino que fue todo un éxito como artículo de decoración. Tal y como hoy en día las concebimos, nos es imposible pensar que un día nuestros antepasados fueron capaces de dormir con piedras debajo de sus nucas.

Y es que, otra cosa no, pero la comodidad es una de las ventajas que hemos tenido sobre civilizaciones pasadas.